La ex de Antonio David Flores ataca con dureza a la que fue esposa de su padre, Pedro Carrasco.


Este miércoles, Rocío Carrasco ha hablado alto y claro sobre la relación con su padre, Pedro Carrasco, en el episodio 6 de «Rocío, contar la verdad para estar viva», que lleva por título «Quién te crees tú». En él, la hija de Rocío Jurado habla con dureza de la que fue segunda esposa de su padre, Raquel Mosquera. De ella dice que no la ve desde hace años. Y que no siente ningún deseo de verla.

«La vi en el tanatorio, en el entierro y ya. Para mí esa señora no existe», ha sentenciado. Es la primera vez que la empresaria se expresa de este modo, tan abierto y sincero, sobre la viuda de su progenitor. Las diferencias entre ellas surgieron a raíz del distanciamiento entre el púgil y su padre. Según la hija de Rocío Carrasco, la última vez que vio a su padre se produjo un acercamiento entre ellos. Pero su versión de los hechos dista mucho del que en su día ofreció la peluquera.

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Carrasco y su padre dejaron de hablarse a raíz de su matrimonio con Antonio David Flores.  Según ha contado Rocío, logró acercarse a su progenitor gracias a su actual marido, Fidel Albiac. «Fidel me dijo que si yo no llamaba a mi padre y le decía que viniera a mi casa que él se iba, que yo tenía que hablar con mi padre. Así lo hice. Lo llamé. Tuvimos una conversación muy larga en presencia de la que era su mujer en ese momento. Fidel no quiso estar en esa conversación porque no quería que yo me sintiese incómoda porque estuviera él ni que mi padre se sintiese incómodo porque estuviese él. Esa conversación terminó cuando mi padre pidiéndole mi padre perdón a Fidel por lo que sucedió en su día, y pidiéndome perdón a mí diciéndome que me quería y que se había equivocado. Tenía miedo y tenía recelo a que Fidel pudiese ser del perfil del padre impío».

En su relato, Carrasco puntualizaba que su padre “jamás abandonó el encuentro conmigo haciendo ‘eses’ por cómo había ido la conversación, sino por otras circunstancias que ella sabe perfectamente», refiriéndose a la peluquera. Además, hablaba del famoso Rolex de su padre, que según ella está en manos de Raquel Mosquera: «El reloj lo tiene ella«. Y se lamentaba: «Para mí lo de menos es el reloj, lo de menos, pero que sepáis que lo tiene ella. Yo nunca miento«.

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El relato de la madre de Rocío Flores nada tiene que ver con lo que ha desvelado Raquel Mosquera públicamente. En el año 2016, la estilista se sentaba en el plató de ‘Sábado Deluxe’ para contar el disgusto que se llevó su marido la última vez que se reunió con su hija. “El último día que se vieron tuvieron la discusión más grande. Pedro y Rocío se vieron una noche, llevaban meses sin hablarse porque él no tragaba a Fidel. Fuimos a casa de Rocío y en el jardín estaban todas las luces apagadas. Les llevamos los regalos de Reyes a los niños, estaba oscuro, se cayó y no encendieron las luces y nadie salió a ayudarlo. Después de la conversación que tuvieron, que eso no lo cuento, terminó así: Pedro estaba negro y Fidel callado, escuchando. Coge Rocío, de pie y con los brazos en jarras, le dice a su padre: ‘Por que yo, todo lo que tengo es gracias a este señor’. Señalando a Fidel, ‘No le debo nada ni a mi madre ni a ti’”.

“Yo no soy médico, pero esa noche a Pedro se le partió el corazón y me dijo ‘a esta hija de puta no la volveré a ver nunca más’”. Eso me lo he callado 15 años y ahora, Rocío, demándame si quieres. A los pocos días mi marido falleció”, añadía Mosquera: “Creo que Pedro falleció por esa discusión. Y los psicólogos lo saben. Después de esa discusión, Pedro se pasaba las noches fumando tres cajetillas diarias mirando al cielo”.

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Rocío Carrasco lleva años sin ver a Raquel Mosquera, pero ha aprovechado que ha roto su silencio tras 25 años para echar por tierra su testimonio sobre el último encuentro con su padre. «Todo lo que se ha contado sobre esa reunión por parte de esa mujer es mentira. Por mucho que ella diga, mi padre no hubiese dicho nunca «a esta hija de puta no vuelvo a verla». A mí me cortan el cuello y las manos y mi padre no dice eso de mí. Mi padre no se va haciendo eses ni dando volantazos porque hubiese tenido una discusión conmigo», ha detallado en su documental.

«Mi padre se va haciendo eses por otras circunstancias que ella sabe muy bien por qué. Le quedará a ella en su mente. Esa conversación termina con un te quiero. Se pidió perdón llorando porque se dio cuenta de que metió la pata y que me había hecho daño en ese sentido. Pero a partir de esa conversación todo eso pasó a un segundo plano. Esa fue la última vez que vi a mi padre». Poco después de esa reunión familiar entre padre e hija, Pedro Carrasco perdía la vida tras sufrir una parada cardiorrespiraroria a los 57 años.