«¡Venga, pégame! No tienes huevos, Rociíto». Son las palabras con las que Rocío Carrasco recuerda el día que su hija la amenazó.


La última entrega del documental de Rocío Carrasco ha ofrecido nuevos testimonios sobre su vida. La hija de Rocío Jurado ha contado con todo lujo de detalles cómo recuerda el episodio más duro y violento más vivido con su hija, Rocío Flores.

La ex Antonio David Flores ha rememorado que su progenitora empezó a comportarse de una manera rebelde desde pequeña. Con 12 años ya discutía en casa en un tono muy duro. «Decía que yo bebía y fumaba durante el embarazo y eso llega a mi casa. El niño está enfermo por tu culpa, porque me lo ha dicho mi padre. Tú no querías tener a mi hermano».

Las palabras de Rocío Flores a su madre: «¡Ojalá te mueras! A ver si te mueres pronto»

Según la empresaria, Rocío Flores la insultaba cuando Fidel Albiac no estaba delante. Aunque sí hubo una vez en la que su marido presenció sus descalificativos. «Una vez que estábamos en la cocina en la que me está insultando y me está increpando. Se va y me dice: «¡Ojalá te mueras! A ver si te mueres pronto, hija de puta». Entonces, Fidel entra y le dice: «¿Qué has dicho, Rocío?». Y se fue. Yo veía que la relación que ellos dos tenían era buenísima. Rocío tenía un problema y se lo contaba a él. Yo no quería que eso se estropeara».

En verano de 2012, a la joven «le quedan varias asignaturas». Carrasco se planteó enviarla a Estados Unidos para que tomara «distancia», para que «viera mundo» y que «no estuviera sometida a lo que estaba sometida». Ante esta idea, Rocío Flores «estaba loca por irse», muy entusiasmada. Pero tras pasar 15 días con su padre, «llega diciéndome que es mentira, que yo no la quiero llevar a Estados Unidos y lo que quiero es condicionarla para que se quedara conmigo. Ese día habíamos recibido un mail de su abogado diciendo que su cliente no tiene conocimiento de que quería llevar a la niña a Estados Unidos. Ese día, que ella tenía, 15 años, la senté y le dije: ‘Mira ahí, ¿qué pone?». La reacción de Rocío es pensar que su padre la ha engañado. Después de ese momento, Rocío pasa otros 15 días con su padre y, a su vuelta a casa, «la noto más reticente a irse. No creo que sea una buena idea, empieza a recular».

Rocío Carrasco
© Telecinco.

«A principios julio de 2012, recibo una llamada de mi abogado que por entonces era Jorge Marfil. Me dice: ¿Rocío estas sentada? Le digo: ‘No. A ver qué ha pasado ahora’. Este ser ha presentado una demanda de modificación de medidas para quedarse con la custodia de la niña«, detalla. «No conforme con eso pide unas medidas urgentes. Lo que quiere es que de un día para otro me quiten la custodia de la niña porque supuestamente en ese informe la niña relata que yo la maltrato», rememora Carrasco.

«La mirada era que si hubiese podido me hubiese atravesado»

«Ella tiene una conmigo muy gorda y termina diciéndome: «Rociíto, el día que yo vaya a hablar delante de un juez te vas a cagar. En ese momento no hilo, pero ella ya sabía de ese proceso». La ex de Antonio David ha destacado «la sangre fría» de su hija, quien nunca le comunicó que sabía el proceso iniciado por su progenitor.

«La mirada era que si hubiese podido me hubiese atravesado. Cuando llegamos el padre todavía no había llegado. De repente veo que entra el padre con Olga, con la hermana del padre y una maleta enorme. Ella, sin mediar palabra, se va con el padre. Era una situación de ‘jódete, que se va a venir conmigo y te vas a cagar», detallaba.

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«Era una niña que ya tenía una edad determinada y que había narrado hechos horrorosos, como que yo la llamaba gorda, que yo la castigo y que no le doy de comer, que no la quiero, que le doy un bofetón. Narra situaciones que son totalmente falsas en las que vuelve a seguir el patrón paternal. Cuando el juez llama a Rocío tenía que hacerme a la idea de que mi hija ya no venía más conmigo», proseguía Rocío Carrasco.

«Si hubiesen podido todos allí me matan»

«Él (Antonio David) está en su actitud prepotente y televisiva», puntualizaba. Durante el encuentro con el juez, el exguardia civil argumenta que no tiene motivos de peso para pedir medidas urgentes. «Si hubiesen podido todos allí me matan. Él me increpa y me dice: ‘Rociíto, como mi hija me llame y me diga que ha tenido algún problema contigo no te salvan ni los geos». Minutos después le da un teléfono móvil a su hija. «Cuando soy consciente de que la niña se vuelve para casa me entra pavor. Salí llorando no de felicidad, si no de temor, de pánico, de angustia. Yo le decía a mi abogado: ‘No me puedo llevar a la niña’. La niña ya había sufrido algún episodio de hacerse daño a sí misma».

«Vuelvo para casa con esa niña y durante el trayecto no articula ningún tipo de palabra. Cuando llegamos a la casa la oigo que está dentro del dormitorio del niño y le pega voces al niño. Entro en ese dormitorio y le digo: ‘Deja a tu hermano en paz’. Ella empieza a increparme. Me dice: ‘Que sepas que en septiembre no me trae ni tu madre, ni tu padre, que eres una maltratadora», ha relatado la madrileña. En el conflicto interviene David, quien sale en su defensa. «Rocío empezó a decirme: «¡Venga, pégame! No tienes huevos, Rociíto. Me daba con el hombro. Hay una agresión que ella me hace con un cuchillo. Yo lo único que quería era hacerle ver a ella que eso no podía ser de ninguna de las maneras». Rota en llanto, concluía: «Lloro porque ella fuera capaz de participar en algo tan sumamente cruel para con una madre».