Según avanzan los días, se van conociendo más detalles de las causas que pudieron empujar a Robin Williams al suicidio. Ahora, ha sido su tercera y última esposa, Susan Schneider, la que cuatro días después de la muerte del actor ha confesado que este padecía párkinson: «Williams fue valiente mientras luchaba contra la depresión, la ansiedad y los primeros estadios de la enfermedad de Parkinson, de la que todavía no estaba preparado para hablar públicamente», explicó Schneider en un comunicado.
El actor fue encontrado muerto el lunes 11 de agosto en su casa de Tiburón, cerca de San Francisco (California, oeste de Estados Unidos) con un cinturón alrededor del cuello y cortes en su muñeca izquierda.

robin williams

Robin Williams y su tercera mujer, Susan Schneider, con quien se había casado en 2011.

En los últimos meses, el actor había buscado ayuda para superar una profunda depresión, batalla que se une a su lucha a lo largo de su carrera contra la adicción a las drogas y el alcohol: «Nuestro deseo es que tras la trágica muerte de Robin, otras personas puedan encontrar la fuerza para buscar la ayuda y el apoyo que necesitan para luchar sus batallas y sentirse menos asustadas”, dijo la viuda, quien también señaló que el actor no había vuelto a recaer en el alcohol, aunque dos semanas antes de su fallecimiento había asistido a una reunión de Alcohólicos Anónimos.

Este es el comunicado que ha enviado su esposa a los medios:

«Robin pasó gran parte de su vida ayudando a los demás. Él entretuvo a millones sobre el escenario, en el cine o la televisión, a nuestras tropas en el frente y consolaba a los niños enfermos-. Robin quería que nos riésemos y sintiéramos menos. Desde su muerte, todos los que amábamos a Robin hemos encontrado un poco de consuelo en las tremendas muestras de afecto y admiración hacia él de todos los millones de personas cuyas vidas tocó. Su mayor legado, además de sus tres hijos, es la alegría y la felicidad que ofreció a los demás, especialmente a aquellos que se enfrentan a batallas personales. La sobriedad de Robin estaba intacta y era valiente mientras luchaba con sus propias batallas de la depresión, la ansiedad, así como las primeras etapas de la enfermedad de Parkinson, que él aún no estaba dispuesto a compartir públicamente. Es nuestra esperanza, a raíz de la trágica muerte de Robin, que otros encuentren la fuerza para buscar la atención y el apoyo que necesitan para tratar cualquier problema al que se enfrenten para que pueden sentir menos miedo».