La entrega del Premio Cervantes es una de las citas culturales más importantes del año. Desde luego, es el galardón literario más prestigioso de las letras en español, y por ello el atuendo debe estar a la altura. Esta edición, en la que se ha distinguido al mexicano Fernando del Paso, la Reina decidió recurrir a uno de sus trajes de más empaque, en el sentido de que lo estrenó para celebrar el pasado Día de la Fiesta Nacional, el 12 de octubre de 2015. Pero para mí es precisamente esa repetición lo más criticable de su elección para esta jornada en Alcalá de Henares.

Letizia

Hablamos del traje de Felipe Varela, un vestido confeccionado en doble crêpe en lana azul marino con cinta de terciopelo azul noche y chaqueta entallada a juego. Uno de esos conjuntos hechos a la medida por su diseñador preferido, con los que Letizia se siente elegante, cómoda y segura.

Letizia

Sin embargo, pese a que el modelo es perfectamente correcto, el hecho de que lo llevase por primera vez en una ocasión tan señalada, y que lo repita exactamente de la misma manera en esta última, parece que reste importancia al evento. ¿De verdad no tenía otras cosas en su vestidor?

Letizia

 

Esta cierta dejadez se tradujo en la misma cartera, la de tachuelas de Felipe Varela; los mismos zapatos, los de charol azul de Magrit; y hasta los mismos pendientes, los de oro blanco y aguamarinas de Bulgari. También volvió a optar por el moño, pelín distinto eso sí, con trenzas más marcadas por detrás.

Letizia

En suma, como si estuviéramos en el Día de la Marmota y el tiempo no hubiera pasado… Para el Cervantes hubiera preferido un poco más de esfuerzo o novedad por su parte. Solo eso.

¿Qué os parece a tod@s vosotr@s?

Letizia