La hija de la cantante llamó al móvil de su padre para ver si sonaba el timbre y saber si el dispositivo estaba dentro del ataúd.


De todas las cosas nefastas que pueden suceder en un entierro, lo que le ha sucedido a Ramiro Oliveros es digna de mención. El actor y viudo de Concha Márquez Piquer ha protagonizado un desaguisado tan inusual como lamentable en el último adiós a su esposa. Y es que en el sepelio de la cantante, fallecida a los 75 años como consecuencia de una enfermedad respiratoria.

Tal y como ha desvelado Beatriz Cortázar en esRadio, el actor se olvidó de su teléfono móvil en el lugar menos esperado: el féretro de la cantante. El fatal descuido se produjo cuando el intérprete se acercó al cuerpo ya sin vida de su pareja para besarla y abrazarla por última vez. Al arrimarse a la caja mortuoria se le escurrió el dispositivo.

El teléfono «se ha quedado en la caja»

«Se ha quedado mi teléfono dentro del féretro. En la caja. Con Concha», le ha contado Ramiro a la periodista. No se daría cuenta de las consecuencias de su despiste hasta más tarde. Cuando ya no se podía hacer nada por recuperarlo. El móvil acabó siendo enterrado para siempre en el ataúd de la hija de la mítica Concha Piquer.

En ‘Cuatro al día’ se han hecho eco del desafortunado incidente. En el programa, Joaquín Prat ha contado que la hija de la cantante hizo una llamada para comprobar si a su padre realmente se le había caído el móvil junto a su madre. La única manera de saber si estaba con ella o en otro lugar era llamando al número de su progenitor. «¿Qué hace la hija cuándo se entera?, llama al cementerio para que el operario se acerque a la lápida a ver si suena el teléfono, porque continuaba dando señal», ha relatado el presentador.

Al sonar el timbre, el trabajador comprueba que el aparato no suena. Posteriormente, Iris analiza las fotos del entierro y ve cómo el móvil de su padre cae dentro de la caja. Resuelto el entuerto, padre e hija determinan comprar un nuevo teléfono para él. Por suerte «le han respetado el número», ha puntualizado Beatriz Cortázar.

El episodio resulta surrealista, pero es real como la vida misma. Quién le iba a decir a Concha Márquez Piquer que se llevaría consigo un objeto personal de su marido en sus últimos minutos de paso por este mundo. Ella, que siempre hizo alarde de un gran sentido del humor, estaría desternillándose de la risa allí donde esté.

GTRES

Concha Márquez Piquer perdía la vida en la Clínica Quirón de Somosagua el pasado 18 de octubre. Con su fallecimiento se apagaba una de las voces más prestigiosas de la copla en nuestro país. Y una mujer que protagonizó numerosos titulares en la prensa del corazón. Su matrimonio con Curro Romero la hizo saltar a las portadas de las revistas. Con el torero estuvo casada entre 1979 y 1982. Tuvieron dos hijas, Concha y Coral. Esta última perdió la vida en un accidente de coche mientras se encontraba de viaje en estaos Unidos. Solo tenía 19 años. Poco después de su separación del matador contrajo matrimonio civil con Ramiro Oliveros, con la que tuvo una hija llamada Iris. Sus restos mortales yacen en el cementerio madrileño de San Isidro, donde reposan los restos de su madre.

Vídeo: Europa Press