SEMANA indaga en la vida de Ana Soria, la nueva novia de Enrique Ponce, para conocer un poquito más a la mujer que le ha robado el corazón al diestro


Ana Soria, de 22 años, era una perfecta desconocida para el gran público hasta que salió a la luz su relación con el torero Enrique Ponce. La joven se ha convertido de la noche en la mañana, en la mujer más perseguida de España. «Conocí a Ana hace unos meses y ya está. No tengo nada más que decir. Sobre Ana han mentido todo y más. Nunca ha salido en nada, por favor, dejadnos tranquilos», reconocía hace unas semanas el torero en Sálvame. Sin embargo, días después el diestro reconoció para SEMANA que estaban muy enamorados y felices. Pero ¿quién es esta rubia despampanante que ha conquistado al amigo de Luis Miguel? Nuestra revista indaga en la vida de Ana para conocer un poquito más a la mujer del momento.

Una discreta estudiante de derecho

Ana, estudiante de derecho de 22 años, es hija del abogado almeriense Federico Soria y de Rosa Moreno, hija a su vez del empresario José Luis Moreno. Según el abuelo de la joven, que realizó declaraciones en ‘Viva la vida’, su nieta desea finalizar sus estudios universitarios para tomar las riendas del despacho de abogados familiar en Almería. En la actualidad, la nueva novia de Ponce, vive a caballo entre Granada, donde cursa sus estudios, y Almería, donde vive su familia. Su perfil de Instagram, con 29.800 seguidores y apenas 11 publicaciones y que ahora ha decidido cerrar, revela que es una joven discreta y, hasta el momento, de perfil bajo. Rubia y de facciones suaves, la belleza de Ana es incuestionable. También es evidente que es una chica elegante. En sus escasas publicaciones en su perfil de se muestra con atuendo juvenil e informal, pero con mucho estilo.

Su relación con Enrique Ponce

Desde hace un par de años las cosas no iban bien para Enrique Ponce y Paloma Cuevas. El  matrimonio había comenzado a resentirse y ambos se dieron cuenta de que el amor que existía entre ellos se había acabado y que lo que les mantenía unidos era el que sentían y sienten por sus dos hijas, Paloma y Bianca. Así, después de valorar la situación y de mutuo acuerdo, Enrique Ponce (48) y Paloma Cuevas (47) decidieron poner fin a su matrimonio y a su vida en común tal y como informó SEMANA en exclusiva. Aunque al principio, fuentes cercanas aseguraban que no existían terceras personas por parte de ninguno de los dos y que la causa principal para tomar esta drástica decisión era el desgaste de la relación, lo cierto es, que a última hora estalló la bomba y fue cuando entró Ana Soria en escena.

Enrique Ponce asegura que ella no es la culpable de su ruptura con Paloma Cuevas

Aunque en su primera intervención en Sálvame sólo quiso reconocer que se “conocían y ya está”. El diestro finalmente se decidió a confesar, una vez más para nuestra revista, que estaban enamorados el uno del otro. Además de desvelar cuando empezó con la almeriense, aseguró que  ambos «habían sido muy discretos por Paloma». De hecho, incluso la joven tenía privadas sus redes sociales. Algo que decidió cambiar a última hora para mostrar su amor al torero y que poco después ha decidido volver a cambiar.

Ha eliminado su cuenta de Instagram

 Ni 24 horas después de hacer pública su cuenta de Instagram. Ana Soria tomó la decisión de eliminar su cuenta y no ha dejado ni rastro de su perfil en la red social que más utilizaba actualmente. La joven ha querido tomarse un respiro después de convertirse en el objetivo de miles de seguidores. De ser anónima ha pasado a ser una de las mujeres más buscadas. Tal es así que ha decidido «desaparecer» y evadirse así de todo lo que se está hablando de ella y de su nueva relación con el torero.

Puede ser que tan solo se haya bloqueado durante un tiempo determinado su cuenta mientras las aguas se calmen, o quizás lo haya eliminado de manera definitiva. O incluso puede crearse otra cuenta jugando al despiste con los medios de comunicación. Pero sea como fuera, ahora no hay ni rastro de la joven que ha enamorado a Enrique Ponce a través de las redes sociales.