El 16 de junio por la mañana, el torero abandonaba el hospital junto a Ana María Aldón tras ser dado de alta de un cateterismo. Poco después de llegar a casa ha empezado a sentirse mal.


Este miércoles por la mañana, José Ortega Cano abandonaba el hospital Montepríncipe en Madrid tras ser dado de alta de su intervención coronaria. Al diestro, de 67 años, se le había practicado un cateterismo para solucionar «un daño» en el corazón que sus médicos detectaron durante un TAC coronario con contraste.

Acompañado de su mujer, Ana María Aldón, el torero regresaba a casa «un poquillo flojillo» de fuerzas, pero positivo tras ponerse en manos de su cardiólogo. «Todo ha salido muy bien, que estamos muy contentos. Nada, a esperar que pase la sedación que tiene y eso. Muchísimas gracias por vuestro apoyo», decía la colaboradora de ‘Viva la vida’ desde el hospital. La diseñadora se mostraba muy agradecida por las muestras de cariño recibidas. Asimismo, aseguraba que tanto ella como su marido estaban deseando llegar al hogar que comparten en la capital para comenzar su recuperación.

Ortega Cano «está muy débil»

Sin embargo, poco después de llegar a su domicilio, Ortega Cano ha empezado a sentirse mal. Las últimas informaciones indican que su estado de salud ha empeorado y tanto su pareja como el resto de la familia están muy pendientes de su evolución. Los reporteros de Telecinco han hablado con la colaboradora y esta ha confirmado que el maestro se encuentra «regular, está muy débil y en el coche casi se cae».

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La colaboradora televisiva confía plenamente en los médicos y confía en que a lo largo de las próximas horas su marido «se recupere y vaya cogiendo el tono». Al parecer, el padre de Gloria Camila y José Fernando ha sufrido «una bajada de tensión», lo que ha hecho que casi se desplome en el trayecto en coche.

El torero llevaba varios meses sintiéndose débil y fatigado

El pasado domingo, Aldón no ocultaba su preocupación por la salud de Ortega Cano en el plató de ‘Viva la vida’. Allí detallaba cómo durante unas pruebas médicas se vio que algo no estaba bien. Y tras recibir los resultados comprobaron que el estado de su corazón requería una intervención lo antes posible. Un TAC confirmaba que el diestro tendría que ser sometido a un cateterismo.

Antes de su paso por el hospital, el de Cartagena llevaba mucho tiempo sintiendo cansancio desde hace meses. En su última revisión descubrió que su falta de energías y la facilidad con la que se fatigaba no se debía a las secuelas del Covid-19, tal y como imaginaba, sino a un problema cardiaco.