Paula Vázquez ha estallado. Después de las críticas que ha recibido por su nueva imagen, la presentadora de televisión no se ha callado y ha mostrado su enfado en su perfil de Instagram, junto a una instantánea en la que se muestra ‘a cara lavada’: «Buenos días con la cara lavada, que sigue siendo la misma. Pero es verdad que el otro día estaba algo hinchada, sería la menstruación. Gracias por las críticas. Como siempre, los mismos. Un saludo», escribía.

La presentadora de televisión apareció este miércoles en un estreno junto a Raquel Sánchez Silva, en el que su supuesto cambio de imagen hizo saltar las alarmas. Paula Vázquez, la presentadora gallega que fuera el rostro más conocido de la pequeña pantalla en la década de los 90 , cumplirá este año 42. A pesar de ser muy joven, siempre ha estado preocupada por su imagen. Hace ya varios años, y como ella misma reconoció, se retocó la nariz para supuestamente corregir una pequeña desviación que le incomodaba.

Probablemente ganó atractivo y se sacudió un complejo que arrastraba desde hacía tiempo. Pero quizá perdió personalidad y frescura. Aún más años después, Paula generó un revuelo mediático por una llamativa delgadez a la que ella restó importancia sin entrar en más debates.

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La presentadora gallega sigue teniendo un tipazo de infarto.

Hace solo unos días, hemos visto a ver a Paula guapa, pero con un rostro ligeramente diferente al que le hizo ser la presentadora más famosa de España. Médicos estéticos consultados, aseguran que puede deberse a las infiltraciones excesivas de bótox (en la frente) y a los ácidos (hialurónico, poliláctico…) y vitaminas que podría haberse inyectado en el resto de la cara.

Incluso podría haberse colocado hilos tensores de polidioxinona para frenar la inevitable flacidez que provoca la simple fuerza de la gravedad y el exceso de gestualidad facial. Ninguno de estos tratamientos son invasivos ni permanentes. Con el paso del tiempo (entre tres meses y un año, dependiendo de la persona y del tratamiento escogido), esos materiales empleados habitualmente en medicina estética se reabsorben y el rostro vuelve a ser el que era. Es, ni más ni menos, que lo que se llama en belleza “efecto Cenicienta”: pasado un tiempo, todo vuelve a la normalidad y es necesario repetir los tratamientos si se quiere conservar el mismo aspecto.