Peret empezó bien pronto en el mundo del la música. Su padre era vendedor ambulante de telas por Cataluña y Baleares y él, que le iba acompañando, fue pronto aficionándose al cante y a la música. A los doce años formó un dúo musical con su prima, debutando en un festival infantil en el Teatro Tívoli de Barcelona.  El niño Peret no conseguía despuntar en la música y siguió dedicado a la venta ambulante actuando ocasionalmente en algunos locales de Cataluña. Poco a poco se hizo conocido en Barcelona y grabó algunos discos que sonaron bastante en las emisoras locales. Se casó con Fuensanta Santa, una gitana de su propia familia a la que dedicaría una de sus canciones más famosas «Mi Santa».

En los años 60 su carrera despegó cuando fue contratado por un tablao flamenco, El Duende, que pertenecía a Pastora Imperio. En 1967 llegó el éxito con la grabación de la canción «Una lágrima», que se convirtió en la canción del verano del 68, creando así la rumba catalana, una mezcla de, rumba, mambo, de rock  y de música cubana.

Su proyección intenacional vino en 1972 con «Borriquito como tú», con letra y música suya, que, gracias al boom turístico que vivía nuestro país, se hizo célebre en todo el mundo, no solo en España, llegando a ser número 1 en Holanda y Alemania.

En 1982 abandonó los escenarios de manera temporal para dedicarse a su actividad en la Iglesia Evengálica de Barcelona y durante 9 años ejercio a tiempo completo sus labores religiosas como  «hermano Pedro. Después abandonó su actividad religiosa (aunque no su compromiso con la iglesia evangélica) para montar una discográfica. Desde entonces sus actuaciónes pasaron a ser esporádicas.

En mayo de 2011 su ciudad natal, Mataró, le otorgó el título de hijo predilecto de la ciudad y le reconoció como creador de la rumba catalana.

El 30 de julio de esta año Peret anunció que tenía cáncer y que se retiraba de los escenarios para hacer frente a la enfermedad y someterse a tratamiento.