La hermana pequeña de Penélope Cruz, Mónica Cruz, ha sido la primera de la familia en enfrentarse a las preguntas de los periodistas tras la llegada a la familia de un nuevo miembro. El nacimiento del primer hijo de su hermano, Eduardo Cruz, se produjo el pasado domingo 6 de octubre, tan solo unos días después de conocerse que su novia, la actriz argentina Eva de Dominici, estaba embarazada en la semana 39 de gestación. Una sorpresa para todos que, por supuesto, ha llenado de orgullo y felicidad a la familia Cruz, aunque no hayan podido ir a conocerle en persona. ¿Por qué?

Mónica Cruz ha reconocido en su última aparición pública que está muy feliz con la noticia de la llegada al mundo se su nuevo sobrino: “Sí, he sido tía, estoy muy contenta”, confiesa la actriz. Pese a la alegría que le embarga, aún no ha podido coger un vuelo que le lleve a Los Ángeles, donde vive ahora su hermano junto a su novia y su primer hijo. Ella misma ha explicado el motivo que le mantiene separada de su familia en tan bonito instante.

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“Nació el domingo. Está mi madre allí, es que yo he estado trabajando y espero irme lo antes posible, porque estoy deseando conocerle”, reconoce Mónica Cruz, que por ahora se ha conformado con conocer a su sobrino por fotos. Sabiendo esto, la pregunta sobre si le encuentra algún parecido a su hermano es obligatoria, pero la actriz se zafa, asegurando que “es muy chiquitito y cambia por horas”.

Mónica Cruz, pese a la distancia, mantiene una buena relación con su hermano Eduardo, a quien le ve “feliz” con el nacimiento de su primer hijo, a quien “no le suelta, le da pena que llore”, asegura la actriz, que deberá darle algún que otro consejo a Eduardo para que lleve de la mejor manera ser padre primerizo: “Ahora nos va a tocar viajar más a nosotros que a ellos, hasta que puedan viajar con el bebé. Quiero que conozca a su primo y tiene muchas ganas de ver a mi hermano también”, sentencia Mónica Cruz sobre su hija Antonella, de 6 años.