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Rocío Carrasco, a su llegada ayer al Teatro Real.

La hija de Rocío Carrasco, muy esquiva en el photocall, como ya hiciera en el concierto de Elton John esta misma semana, no posó con su pareja, Fidel Albiac, en medio de unas semanas tormentosas a nivel mediático, sobre todo desde que su tío, Amador Mohedano, comenzara a publicar en SEMANA sus memorias, en las que arremetía directamente contra ella.

Anoche vibró con un Miguel Poveda en estado de gracia, quien, como no podía ser de otra manera, dedicó un pequeño segmento de su concierto a la copla, que tanto éxito y reconocimiento popular le ha proporcionado, aunque, como él mismo reivindicó, lleva treinta años cantando flamenco en peñas, tablaos y festivales. Ahora, grande en su género, goza de un reconocimiento masivo que quedó anoche más que patente. Y cuando abordó ‘Y sin embargo te quiero’, abordó directamente a Rocío Carrasco, en primera fila y le dijo: «Qué bien decía esto tu madre».

Un momento emotivo y de reconocimiento por parte de Miguel Poveda a una grande de la copla, Rocío Jurado, que interpretaba un género con el que creció el artista catalán, escuchándolo en la radio, gracias a su madre, algo que reivindica de forma habitual.

Miguel Poveda, pletórico de fuerzas y con poderío escénico enfatizó su trabajo con Pedro Guerra, artífice de que su último disco haya llegado a buen puerto y haya tomado forma, pero también tuvo palabras para otro de los colaboradores de este trabajo, Joaquín Sabina, y para una de sus maestras, Carmen Linares.

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Miguel Poveda dio un brillante recital de casi tres horas.