Muy guapa, vestida en tonos marrones, Máxima de Holanda fue recibida con flores y vítores a su llegada al teatro DeLaMar de la capital holandesa, que albergó uno de los estrenos más esperados de la temporada en el país: el musical «Hij Gelooft in Mij» («Él cree en mí»), basado en la vida de Andre Hazes, el que fuera uno de los cantantes más famosos y queridos de Holanda, fallecido en 2004. El éxito del espectáculo, de carácter benéfico, estaba asegurado de antemano, de hecho, las entradas para el estreno se agotaron hace ya varias semanas.

El musical pretendía recaudar fondos para el programa Children Making Music (Niños que hacen música), impulsado por la propia Máxima en 2011 a través de un convenio entre la Fundación Orange y el Fondo Holandés para la Cultura. «Hacer música estimula el desarrollo de las habilidades sociales y emocionales; esta iniciativa permitirá a los niños de Holanda acercarse a la música y aprender a tocar un instrumento», dijo la soberana en aquellos días.

Máxima de Holanda

Esta vez no le acompañó su esposo, el rey Guillermo Alejandro, con el que viajará a Moscú a finales de esta semana.

Por otra parte, el próximo viernes, 8 de noviembre, Máxima y su esposo, el rey Guillermo Alejandro, realizarán una breve visita a Rusia para conmemorar los cuatro siglos de relación diplomática y comercial entre Amsterdam y Moscú. Los soberanos tienen previsto reunirse con el presidente Vladimir Putin y asistir a un recital a cargo de la Orquesta Real del Concertgebouw, la orquesta sinfónica más conocida y respetada de Holanda y considerada, además, como una de las mejores del mundo.

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