Antes de regresar a Bruselas, los príncipes tuvieron tiempo de visitar el Palacio de Topkapi en la capital turca, donde protagonizaron románticas imágenes que a nadie han pasado inadvertidas. La visita, en definitiva, es un nuevo éxito personal de la princesa Matilde, quien estaba deseando pasar unas horas con sus hijos, Elizabeth, que está a punto de cumplir once años, Gabriel, de nueve, Emanuel, de siete, y Eleonora, de cuatro, antes de volver a emprender viaje, esta vez a Luxemburgo, para asistir a la boda del heredero, Guillermo, con la aristócrata belga Stéphanie de Lannoy.

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 Matilde lució este ajustado vestido blanco de Zara, que cuesta 50 euros, para visitar el Museo de la Energía de la Universidad de Bilgi, en Estambul.