Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler Las celebraciones comenzaron el viernes con una «sardinada» en el típico barrio de la Alfama, en una callecita cerrada al público para evitar la mirada de los curiosos. Como único menú sardinas asadas y ensalada y un grupo de Fado amenizando la fiesta. El sábado por la mañana Isabel y Mario se quedaron en el hotel disfrutando de su fin de semana romántico y por la noche tuvo lugar otra fiesta, esta vez en uno de los restaurantes propiedad del homenajeado. La fiesta se alargó hasta la madrugada con baile y copas.

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Una de las lujosas suites del hotel Ritz de Lisboa, donde Isabel y Mario pasaron este pasado fin de semana

 

Encantado con Isabel

A la mañana siguiente, el domingo, Joao y su mujer, Tita Flores ofrecieron a sus invitados un crucero por la bahía de Lisboa. Mientras Presyler apareció muy juvenil, vestida con un conjunto vaquero, él llevaba traje e iba vestido «de mayor». Según los testigo, al Nobel «se le cae la baba» con Isabel y está en todo momento pendiente de ella, cogiéndola por la cintura, como si estuvieran ambos disfrutando de una luna de miel anticipada.

Al acabar el crucero muchos de los invitados volvieron a Madrid mientras que Isabel y Mario decidieron alargar un poco más su fin de semana romántico quedándose un día más.

Los hijos arropan a Patricia

Todo esto sucedía mientras los tres hijos del matrimonio Vargas LLosa, Morgana, Álvaro y Gonzalo, pasaban el fin de semana con su madre, Patricia, arropándola en estos duros momentos para ella. El Nobel, ajeno a las críticas de sus hijos, disfruta ahora de una segunda juventud junto a Isabel «Yo ya he cumplido. Ahora me toca a mi. No me queda mucho tiempo» dicen que ha dicho.