«Hay días que no se podía ni duchar ni lavar el pelo», ha revelado la hermana de la que fuera medallista olímpica, fallecida en el verano de 2019.


Fue un 24 de agosto de 2019 cuando se vio a Blanca Fernández Ochoa por última vez. Tras varios días desaparecida, el 4 de septiembre del mismo año, su cuerpo sin vida fue hallado cerca de la cima del pico de La Peñota, en la sierra de Guadarrama, muy cerca del límite municipal de Cercedilla, el pueblo que la vio nacer y donde se formó como deportista.

Su muerte causó una gran conmoción en nuestro país. Las causas que rodearon su muerte fueron una incógnita. Entonces se barajó la posibilidad de que la que fuera esquiadora olímpica y ganadora de oro en los Juegos Olímpicos de Sapporo en 1972 estuviera atravesando una depresión. Se habló de una caída accidental. Y también de un posible suicido, ya que los motivos de su fallecimiento nunca fueron desvelados.

«En cuanto se sentía un poco bien dejaba la medicación», revela Lola Fernández Ochoa

Ahora, Lola Fernández Ochoa ha roto el silencio que hasta ahora reinaba en el clan familiar para hablar por primera vez de la enfermedad que padecía su hermana. «Cuando se retiró la empezaron a tratar de depresión, pero no terminaba de salir de esa depresión. Estuvo unos años así: muy melancólica, mal Luego le hicieron un estudio más grande y le descubrieron que padecía bipolaridad. Se medicaba, pero no le gustaba, porque la medicación la dejaba un poquito plof, como a cámara lenta. Y ella que era súper espídica y súper enérgica, en cuanto se sentía un poco bien dejaba la medicación. Y luego la caída era mucho más grande, era peor».

La hermana de la exatleta olímpica ha contado en el programa ‘Juntos‘ de Telemadrid que los problemas de salud de Blanca comenzaron a raíz de su retirada. «Nos encantaba entrenar, hacíamos los que nos gustaba, nos encantaba esquiar. A Blanca quizás le pudo marcar cuando se retiró de esquiar. Fue ahí cuando salió ese brote. Al principio pensamos que era depresión, como les pasa a muchos deportistas. Ella se dedicaba a entrenar, correr, y de repente todo se acaba… A lo mejor ya era bipolar antes de eso y no lo sabíamos», ha explicado.

La hermana de la exesquiadora habla del «vacío» al que se enfrentan los exdeportistas de élite

«Yo también he sido deportista de elite. Me tuve que retirar con 22 años. No sabía ni coger el metro. No sabía hacer nada. Te entrenan para que entrenes a diario y tu mundo es ese. No sales de esas rutinas. Eres como un caballo de carreras. Cuando eso se acaba el vacío es tremendo y mucha gente no encuentra su sitio. Encontrar tu sitio en la vida es complicado. Hay gente que puede y hay gente que no», añadía Lola Fernández Ochoa ante las cámaras de la cadena autonómica.

Las declaraciones de Lola Fernández Ochoa se producen horas antes de que se estrene en España el espacio «Informe+», de Movistar+, que estrena el martes 30 de marzo un reportaje especial que recordará la vida de Blanca Fernández Ochoa. «Es verdad que es un documental muy bonito, muy currado, muy bien tratado. La han tratado con un cariño especial, pero me falta la parte humana. Blanca era divertida, risueña, simpática. Jamás ha dicho que no a un autógrafo, a una foto. Nos íbamos de excursión y eran carcajadas. Nos íbamos de viaje eran carcajadas».

«Era una tía divertida, siempre estaba sonriendo»

Lola ha querido destacar que a pesar de la enfermedad de su hermana, Blanca Fernández Ochoa era una mujer risueña y llena de vida: «Todo lo hacía con alegría. Los días que estaba mal no podía ni reírse. Hay días que no se podía ni duchar ni lavar el pelo, pero todas las fotos que tenemos de ella la definen como la deportista de la sonrisa. Era así, una tía divertida, siempre estaba sonriendo».

En el último adiós a Blanca Fernández Ochoa, el periodista José María García denunció públicamente «la terrible situación» en la que se encontraba la deportista. «Blanca Fernández Ochoa no era una más, es la única deportista española con una medalla olímpica en esquí”, se lamentaba.