Es de sobras conocido el carácter campechano de don Juan Carlos del que ha vuelto a dar fe poco a raíz de su reciente operación de cadera. El cirujano Miguel Cabanela le ha contado a la redactora del país Natalia Junquera la última trastada real: “Me dijo, muerto de risa: ‘¡Mira lo que les he hecho a estos!’, y me contó que se había cubierto la frente con unas manchas de betadine, se había puesto un esparadrapo en la nariz, se había vendado la muñeca y había ido a ver a los médicos de La Zarzuela para decirles que se había caído. Y los médicos, consternados hasta que el Rey, claro, rompió a reír”. Sin duda, el comportamiento de don Juan Carlos revela que estaba más tranquilo que cuando Cabanela le operó por primera vez cuando la preocupación era general ante la grave infección que sufría el monarca.

doctor-cabanela

El doctor Cabanela está muy optimista con respecto a la recuperación de don Juan Carlos: «Queda rey para rato», ha dicho.

El doctor Cabanela afirma en la entrevista que don Juan Carlos es más o menos como él se lo imaginaba y añade «quizá con un sentido del humor más espontáneo de lo que pensaba». El médico está tranquilo con respecto a la recuperación de don Juan Carlos:  «Ha tenido una rehabilitación de lujo. El equipo médico de La Zarzuela ha hecho una faena sensacional. Queda Rey para rato. Primero porque de achaques ortopédicos es raro que uno se muera. Creo que va a poder caminar normalmente, sin cojear, o con una cojera levísima. Está en buena forma física, no tiene hipertensión, no tiene problemas cardíacos… Tiene cuerda para rato».