Tras más de una década en los tribunales, finalmente el rey Alberto de Bélgica deberá someterse a una prueba de ADN para probar si es el padre biológico o no de Delphine Boël, la mujer que le desafió en la búsqueda de sus orígenes. Él piensa seguir luchando, pero al menos esta batalla ya la tiene perdida.

Un rey ante el juez

alberto de belgica

Alberto II de Bélgica, de 84 años, abdicó el trono en su hijo Felipe en 2013, alegando problemas de salud. Desde entonces vive retirado como emérito, pero no completamente relajado. Y es que esta demanda de paternidad ha sido su peor pesadilla. Tras conocerse provocó un escándalo en su país y una crisis (otra más) en su matrimonio con la reina Paola.

La supuesta hija ilegítima

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Su supuesta hija se llama Delphine Boël, tiene 51 años actualmente y es escultora. Las primeras noticias sobre ella surgieron en 1999 a raíz de una biografía no autorizada sobre Paola. La propia interesada salió a la palestra en 2005. Posteriormente, en 2013, cuando él abdicó y perder su inmunidad, la joven decidió interponer una demanda en la Corte de Bruselas por la que solicitaba ser reconocida por el Rey. Él siempre ha negado ser su padre.

Su supuesta relación con una baronesa belga

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Su madre es la baronesa Sybille de Selys Longchamps, de 77 años, quien dijo haber mantenido un romance con Alberto entre 1966 y 1984, tiempo en el que aún era el Príncipe de Lieja. Recordemos que ascendió al trono en 1993 después de la muerte de su hermano, el rey Balduino, que falleció sin descendencia de la reina Fabiola. La aristócrata fue la primera en romper el silencio al dar una entrevista tras la abdicación de su supuesto amante. Según esta mujer, ambos pensaban que ella no podía tener hijos a causa de una infección y que por eso no tomaban precauciones en sus relaciones íntimas.

El juez determinó que su padre hasta ahora no es el biológico

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El pasado otoño el juzgado determinó que Jacques Boël no era el padre biológico de Delphine, solicitando que Alberto se hiciera la prueba de ADN para compararla con el test genético de la demandante. En la foto vemos a Delphine, junto a su marido, en una de sus numerosas comparecencias ante el juzgado.

Casado con Paola y padre de tres hijos 

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Alberto de Bélgica contrajo matrimonio con la italiana Donna Paola Ruffo di Calabria en 1959. La pareja tiene tres hijos: Felipe, Astrid y Lorenzo. Durante este tiempo han sido sonadas las crisis del matrimonio, con alguna separación no oficial de por medio, ya que siempre hubo rumores que relacionaban al monarca con otras mujeres. De algún modo, con la madurez y su nombramiento como rey llegó la calma y el matrimonio cumplió su papel público sin problemas, al menos de cara a la galería.

Un matrimonio con altibajos

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En el largo proceso judicial ha habido muchos tiras y aflojas. A principios de este año, Alberto de Bélgica se negó a cumplir con la orden judicial por la que cual debía someterse a una prueba de ADN, la cual recurrió. El juez le había dado inicialmente un plazo de tres meses para que facilitase una muestra de saliva, afirmando que sin ella, la señora Boël asumiría que era su hija y que podría acceder a cualquier tipo de herencia.

Los reyes Felipe y Matilde, al frente

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Pues bien, ahora la Corte le obliga a hacerlo, bajo la consideración de que el proceso no debe dilatarse por más tiempo. Su abogado, Guy Hiernaux, confirmó esta semana que el Rey aportará la prueba de ADN, pero con la garantía de que "el resultado será confidencial" hasta que la Corte de Casación belga, la última instancia judicial, pronuncie su veredicto al respecto.

En segundo plano tras su abdicación

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Mientras tanto, Alberto deberá pagar una multa de 5.000 euros por cada día que no se haga la prueba de ADN. Hay mucho en juego. De ganar, Delphine podría pasar a llamarse Delphine de Bélgica, con el título de princesa, y disponer de un octavo de la cuantiosa fortuna del soberano, compartida con el resto de sus "hermanos". Uno de ellos es Felipe, el actual Rey, y su cuñada es la reina Matilde.

Una familia muy numerosa

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Alberto de Bélgica ejerce como patriarca de su numerosa familia, compuesta por sus tres hijos, los cónyuges de estos, sus doce nietos y hasta una bisnieta. Delphine Boël podría sumarse a ellos, si bien se duda de que sea aceptada públicamente, al menos por su progenitor tras esta dura batalla judicial en la que la ha negado tantas veces. Tiempo al tiempo, pero lo cierto es que ya queda menos para conocer el final de esta historia.