Desde que Kiko Hernández decidiera ser padre, fue dando pasos en privado para construir una vida que en nada se parece a la que tenía hace unos años.

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Kiko Hernández siempre se ha caracterizado por tener una vida muy discreta, pero ahora ha redoblado sus esfuerzos para mantenerse alejado de las cámaras.

Kiko Hernández siempre ha sido muy hermético. Tanto que apenas sabemos nada de su vida privada, que puede ser mucho más fascinante de lo que nos imaginamos o anodina como la del más común de los mortales. Ahí radica el éxito del que fuera concursante de ‘Gran Hermano’ y uno de los colaboradores más estructurales de ‘Sálvame’. En el misterio. En un mundo de estrellas sobre-expuestas en las redes sociales o por su vinculación a marcas comerciales, él es un famoso que hace todo lo posible por no serlo, pese a su trabajo.

No le hemos conocido parejas a Kiko Hernández, más allá de aquella primera relación que tuvo en el mencionado ‘reality’, por lo que se ha especulado tanto como para construir a su alrededor un relato trufado de leyendas urbanas. ¿Qué hay de cierto y de verdad en los dimes, diretes, rumores y se-comenta? Creo que nunca lo sabremos.

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Kiko Hernández ha cambiado radicalmente de vida desde que es padre, lo que no significa que dentro de un tiempo retome su faceta profesional en ‘Salvame’. Estamos seguros que, aunque no perderá su esencia como polemista, ya nunca volverá a ser el mismo después de este salto vital tan trascendental.

Kiko Hernández hizo un ‘strip-tease’ emocional, que en su caso es mucho más significativo, habida cuenta de su carácter, cuando anunció que iba a ser padre: desglosó las dificultades que estribaba no recurrir a los métodos convencionales y el sufrimiento que le acarreó. Esta circunstancia nos lo hizo humano y persona, porque hasta entonces solamente conocíamos la careta que se pone como colaborador televisivo y polemista profesional.

Descubrimos que detrás del Kiko ‘sin piedad’ había una persona que sentía y padecía, que aspiraba a dejar su legado personal y material a su descendencia, que quería sembrar su afectividad para tener una buena cosecha, y cambiar de vida.

Porque, amigas, ser padre le cambia la vida a cualquiera. Más en solitario. Por mucha capacidad adquisitiva que tengas, como es su caso, que ha sido más hormiga que cigarra, tu espacio vital se reduce exponencialmente para dejar hueco a tu prole. Como cuando compras ropa nueva y tienes que desechar prendas que pasarán a mejor vida.

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El colaborador televisivo está recibiendo a sus compañeros en su casa para que conozcan a sus hijas, aunque está muy molesto con Lydia Lozano que aún no se ha desplazado hasta ‘Villa Chatín’, pues la relación entre ambos era muy tensa últimamente.

Kiko Hernández se ha quitado de las cámaras, como el que se desintoxica, y posiblemente esté en unos niveles de ñoñería que nos haría palidecer de asombro. Su compañero Torito está en la misma fase. Miguel Poveda, por poner otro ejemplo, ya se encuentra en otro nivel, porque su hijo ya está muy crecido. Y Cantizano hace uso de su característica sonrisa con más intensidad si cabe.

Aunque la acidez es la esencia de estos artículos, me encanta adentrarme en el terreno blanco de la ternura y la emoción, porque la bondad engendra bondad. Y la maldad cosas malas.

Dicho queda.