Julián Contreras ha compartido su testimonio después de que Rocío Carrasco hablara de los malos tratos recibido desde hace años.


Rocío: contar la verdad para seguir viva’ está siendo uno de los temas más candentes desde que se anunciara su emisión la pasada semana y más todavía desde que este domingo viéramos los dos primeros capítulos. El desgarrador testimonio de Rocío Carrasco está llegando a todas las partes del país y son muchos los que han mostrado su apoyo a la hija de Rocío Jurado. Son muchas las personas que han alzado la voz a favor de Rocío Carrasco y a las mujeres maltratadas de nuestro país. El último en hablar ha sido Julián Contreras, que ha comparado la actual situación de Rociíto con la que vivió su madre, Carmina Ordoñez, antes de morir.

Julián Contreras denuncia públicamente la situación que vivió su madre

«Aquellas personas que me siguen, saben que no acostumbro a comentar, activamente, los sucesos sociales. Mucho menos, los televisivos. Esta mañana, al despertarme, tenía una cantidad asombrosa de mensajes con relación a la emisión de anoche. Fue mucha gente la que vio cierta similitud con la lamentable situación que vivió mi madre en su día«, comienza escribiendo a través de dos stories diferente a través de su perfil de Instagram.

«Personalmente, no puedo más que sentir, de todo corazón, el dolor tan inmenso que padece su protagonista. Nuestras familiares, se quisieron y trataron mucho. Y yo, guardo un entrañable recuerdo de esos años. Pero mi análisis pretende ir mucho más allá», continúa diciendo. Y añade: «Siempre he estado en contra de una frase: «La justicia debe ser ejemplar». En mi opinión, debe ser justa. Aquellos que la aplican, deben tener el rigor necesario para hacerlo con acierto. Pero, aún así, todos somos seres humanos y no siempre se consigue».

Gtres

Julián Contreras lanza una pregunta al aire:»¿Eso convierte en mentira algo que no se ha demostrado en un juicio? A mi parecer, no. Si alguien me roba, pero no consigo demostrarlo, no lograré una condena. Pero a mí me han robado igualmente.. Quizás, no haya conseguido pruebas o sean insuficientes. ¿Acaso no ha habido inocentes en el corredor de la muerte? La justicia, a veces, falla en ambas direcciones. Pero la experiencia está ahí», cuenta. Además, habla de lo que él ha vivido en primera persona junto a la fallecida Carmina Ordoñez: «Y lo digo, como testigo directo de unos malos tratos, físicos, psicológicos y emocionales que quedaron impunes. Con una victima, silenciada e ignorada, porque su percepción social, no era la de una mujer maltratada… Aquello fue demoledor, os lo aseguro».

El hijo de Carmina Ordoñez confiesa que no pudo ver el documental porque le «remueve»

«Avanzo el siguiente punto en cuestión. Yo no vi el reportaje. Me remueve, me duele e incómoda ver sufrir a una persona. Y esta mañana, intentando saber más, vuelvo a tropezar con un comportamiento nauseabundo, cruel y mezquino, que necesita un reflexivo reciclaje cuanto antes. Un testimonio, no se convierte en falso o verdadero, según sea remunerado o no. Basta de esa hipocresía, cruel y cobarde, que consiste en consumir y condenar. Para entreteneros, está muy bien. Pero sin beneficio, eso no», dice.

Julián Contreras se siente muy cercano a la historia que ha compartido Rocío Carrasco en su documental del que ya pudimos ver los dos primeros capítulos: «Tú, cuéntame tu historia, que a mí me interesa mucho, pero no hay gratificación. El mundo audiovisual es una industria, que se nutre de historias. Felices, tristes, divertidas o dramáticas. Pero vive de ello ,se dedica a eso. ¿Y sabéis qué es lo mejor de todo? Que su consumo es libre y voluntario: NO LO VEA. Si está en contra, ignórelo. ¿Acaso se sufraga con fondos públicos? ¿A quién le han metido la mano en la nómina para pagar el documental? ¿No están debidamente pagados los impuestos posteriores? Ya está bien».

© Telecinco.

El empresario se muestra muy molesto con ciertas actitudes de algunos tele espectadores y algunos de los comentarios que se pueden ir leyendo en las redes sociales: «En qué mente enfermiza cabe pensar que una persona va a soportar semejante tortura, durante años, muchos años, como algún tipo de plan financiero. ¿Cómo es vuestra vida para deducir algo así? vosotros sí que no merecéis nada», dice. Y sentencia su publicación con las siguientes palabras: «Os aseguro que los daños a todos los niveles posibles, son incalculables. En muchos casos, irreparables Qué menos que un mínimo de empatía. Pero sí no es posible, si no sois capaces de un acto de generosidad como ese, algo de respeto, seguro que podéis. Con eso basta».