Juan, médico de proefsión
Juan, médico de familia y de urgencias, de 32 años, vivió una situación crítica en La isla de la que afortunadamente ya se ha recuperado.

Tras tener que ser evacuado en helicóptero a causa de la picadura de un pez mientras pescaba, hablamos con Juan para que nos contara cómo había vivido esos duros momentos. 

¿Cómo fue tu accidente?
Lo recuerdo perfectamente. De hecho, desde que ocurrió, no he conseguido bañarme con tranquilidad ni pasar de la orilla, creo que he desarrollado un estrés postraumático (risas). Era primera hora de la mañana. Antonio y yo íbamos a supervisar la red que habíamos dejado puesta para ver si habíamos conseguido pescar. Antonio encabezaba la actividad y fue al mástil delantero de la red y me avisó de que había notado algo…yo me encargaba de recoger la red trasera. No tenía el pie derecho apoyado así que estoy seguro que no pisé nada…pero de repente sentí una punzada que me atravesaba literalmente el pie y un dolor terrible. Pasó todo muy raro: como pude salí del agua y vi la herida, aunque no sabía precisar si había sido un pez piedra o una mantarraya que habíamos visto varios días previos. Recuerdo que Lolo se mareó y casi pierde el conocimiento al verme la herida. Pero sobre todo recuerdo el dolor: jamás en mi vida sentí un dolor igual. Era insoportable y oscilaba en la intensidad en forma de picos de idas y venidas. Y luego comenzaron los síntomas neurológicos y a dormirse el cuerpo y fui consciente de que alguna toxina había entrado en mi cuerpo y que mi vida podría correr peligro. Intenté mantener la calma y ponerme en manos de los expertos, la suerte estaba echada.

Enseguida te diste cuenta de que algo no iba bien… ¿Cuándo cruza uno el límite y sabe que tiene que pedir ayuda?
El dolor era demasiado intenso y costaba tolerarlo…pero no queda otra. La herida podía ser más o menos profunda pero lo que realmente me hizo darme cuenta de que las cosas no iban bien fue cuando comencé a notar que la parte derecha del cuerpo se quedaba dormida. Al principio no quise darle importancia e intenté pensar que podía ser por la postura al tener que tener el pie en el cubo de agua caliente…pero el adormecimiento fue subiendo. Cuando me cogió la cara y comencé con la parálisis facial, luego la parte izquierda del cuerpo, pero sobre todo cuando sentí que el diafragma derecho se movía con dificultad fue un momento algo crítico porque si pasaban unos segundos-minutos podía entrar en una parada respiratoria y cardiaca. La clave estaba en no ponerme nervioso para intentar controlar las pulsaciones y bajar la frecuencia cardiaca para intentar que la toxina ascendiera con menos velocidad…pero hubo un momento crítico en el que realmente llegué a temer por mi vida sobre todo cuando se vino el helicóptero pero no podía bajar a la playa y estuvo dando varias vueltas hasta conseguirlo.

¿En qué te ha cambiado participar en La isla?
Pues la verdad es que pese a la dureza me considero un afortunado por haber tenido la oportunidad de haber vivido esta aventura. La isla me ha puesto al límite y es ahí cuando uno se conoce realmente. A grandes rasgos, participar no me ha cambiado en exceso ya que soy una persona que intenta exprimir la vida, pero es cierto que después de esta experiencia le doy más valor a los detalles que pueden pasar desapercibidos en nuestro día a día. Mención aparte la suciedad.

la isla
Juan fue atendido en la playa por un equipo médico de urgencias y luego trasladado en helicóptero.