Las crisis han quedado atrás de manera definitiva para Imanol Arias e Irene Meritxell, que han reaparecido más unidos que nunca, regalándonos una imagen preciosa de la pareja


Mallorca es mucho más que la isla donde están algunas de las mejores playas del mundo. Es también una tierra de vinos que atrae cada vez a más gente, entre ellos al actor Imanol Arias, que durante su visita a la isla ha recibido un cariñoso reconocimiento. De siempre, el de ‘Cuéntame’ ha sido un gran amante de los buenos vinos y, por eso, una de las bodegas más conocidas de Manacor le ha brindado un reconocimiento que ha despertado el orgullo de su mujer, Irene Meritxell.

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El matrimonio ha reaparecido en la localidad mallorquina mejor que nunca, con una gran sonrisa y muy unidos, dejando claro que los problemas del pasado por los que se separaron durante una temporada han quedado atrás.

Mientras que Imanol hacía los honores como ‘Vendimiador de Honor’ en las Fiestas del Inicio de la Vendimia 2019 de la Denominación de Origen Protegida Pla i Llevant, Irene le miraba desde su asiento con una gran sonrisa y mucho amor en la mirada. En diciembre de 2016, tras muchos rumores y afirmaciones de su entorno que afirmaban que habían vivido «una ruptura muy triste», el actor dio el gran paso de confirmar su crisis con la fotógrafa, de quien dijo haberse separado solo de manera física, no sentimental. El tiempo le terminó dando la razón a Arias, que apenas un año después, el 14 de noviembre de 2018, se daban el «sí, quiero» en una ceremonia muy íntima, casi secreta, celebrada en una notaría de Madrid.

Desde entonces no han vuelto a separarse y la fotógrafa se ha convertido en el mejor apoyo de su marido, que no está pasando por su mejor momento debido a sus problemas económicos. Es más, hace unos días confesó a ‘Las Provincias’ que continúa su pulso con Hacienda. «La deuda ya está saldada», aseguró al medio. «Estoy pendiente de juicio nada más. Para mí lo importante era no salir en la lista. Y yo no salgo en la lista. Lo fundamental es cumplir con las obligaciones, el resto va a ser mucha algarabía, mucha utilización. Es otro ‘show’ más que hay que hacer», dijo.

Si bien ahora está «obligado» a trabajar hasta casi el fin de sus días para pagar la multa, no le importa ya que su «obsesión principal es solo una: yo no quiero dejar una deuda a mis hijos«.