Iker Jiménez y su mujer salvan de morir asfixiada a una niña de 19 meses

«Estábamos Carmen y yo en la zona de niños buscando una chaquetita para Alma y, de repente, del probador de niños salió una madre que dio un grito que no voy a olvidar nunca: ‘¡Mi hija se ahoga, mi hija se muere!», ha relatado el presentador, que ha contado esta experiencia para divulgar lo que se debe hacer en circunstancias como esta, «Carmen arrebató al padre a su hija de los brazos y me la acercó. Como si ambos supiésemos lo que teníamos que hacer, giré a la niña hacia abajo y le empecé a dar golpes con la mano hueca. Tal y como yo recordaba que había que hacer, entre los omóplatos, golpes fuertes y muy secos».

Fueron momentos de mucha angustia, que Iker Jiménez ha relatado: «En un momento dado de su garganta, con uno de los golpes (lo logró en el séptimo), salió lo que pareció una etiqueta o un lazo negro que se había posado en sus fosas respiratorias en lo hondo de la tráquea y que llevaba ya unos minutos, según me confesaron luego los padres».

Cuando la niña rompió a llorar, lo que significaba que volvía a respirar de nuevo con normalidad y que el peligro había pasado, Iker Jiménez y su mujer se emocionaron mucho: «Desde el nacimiento de mi hija no ha significado un llanto algo parecido para mí«, manifestó el presentador, quien ha dicho que muchas madres se le acercaron después para preguntarle qué se debe hacer en casos como este.

Por fortuna, este momento dramático tuvo un final feliz: «Al salir de allí me volví a encontrar con los padres y pude darles un abrazo y esa niña rubita nos dio un beso a Carmen y a mí».

«Poder salvar la vida a alguien es tan increíble y tan alucinante. Es algo que no tiene precio», ha dicho el presentador, «La vida es así. Nos recuerda que no es algo permanente y que puede marcharse en cualquier momento».