Si Hacienda no levanta el precinto que le puso al «G-One», el yate de Mar Flores y Javier Merino, valorado en seis millones de euros, el matrimonio y sus hijos no va a poder pasar sus vacaciones en alta mar, como otro veranos (al menos en su barco).

El motivo de este precinto es el impago de los impuestos correspondientes a la mencionada embarcación. Según parece, el barco habría sido declarado ante la Agencia Tributaria por un valor inferior al real con el propósito de reducir los impuestos correspondientes.

Hacienda ya había reclamado el pago de los mencionados impuestos al matrimonio, que había presentado los avales pertinentes pero no realizó el pago. Por esta motivo, la Agencia Tributaria dio la orden desde su sede central en Madrid que se procediera al precintado de la embarcación, como así se hizo.

En el momento en el que los agentes de la Agencia Tributaria llegaron al yate G-One, que se encontraba amarrado en el Club Náutico de Sant Antoni, en Ibiza, solo se encontraron al patrón, que colaboró de buen grado con las autoridades. 

mar flores y javier merino

El yate tiene un valor de unos 6 millones de euros.