Así lo recordó la heredera noruega a su llegada a Kristiansand: «Estoy muy emocionada, pues hasta hoy no había estado oficialmente en mi querida ciudad natal donde pasé una infancia muy feliz». Haakon y Mette-Marit recorrieron esta parte del país, donde pueden admirarse algunos de los más espectaculares fiordos noruegos. Viajaron a bordo del yate Norge, que es utilizado por la familia real desde 1948 y en el que los príncipes hicieron su primer crucero de casados.

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Mette-Marit se animó a dar un paseo en bici y Haakon prefirió descansar un rato.

En cada uno de los pueblos que recorrieron los príncipes fueron objeto de un cálido recibimiento en contraste con el frío reinante que obligó a Mette-Marit a abrigarse a conciencia. La pareja heredera visitó escuelas y centros comunitarios, así como la central hidraúlica Sira-Kvina. Jugaron al fútbol, montaron en bici, participaron en bailes populares y también degustaron las especialidades locales como la caza, las truchas y los salmones de la zona.

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La princesa jugó al fútbol con los chicos del pueblo.

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Mette-Marit también bailó en la fiesta celebrada en el centro comunitario de Marnardal.

A bordo del yate real, los príncipes ofrecieron una recepción en la que Mette-Marit vistió el traje típico de la región. Esta visita se encuadra en las giras que harán  los príncipes para recorrer hasta el último rincón del país.

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Haakon y Mette-Marit ofrecieron una recepción en el yate real Norge.

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La princesa vistió el voluminoso traje típicodede la zona.