El Gran Wyoming, presentador de ‘El Intermedio’, fue el invitado a ‘Palo y Astilla’ y habló sobre su difícil infancia por la depresión de su madre.


Una semana más hemos descubierto las entrañas de uno de los comunicadores más importantes de nuestro país. Si bien solo hace unos días supimos de la muerte de la primera mujer de Iñaki Gabilondo, en esta ocasión hemos conocido a fondo al Gran Wyoming, así como todos los dramas a los que hizo frente durante su infancia. Muchos de ellos centrados en sus progenitores, los cuales, por cierto, él cree que estarían muy orgullosos de él. Su carrera ha sido imparable y está muy reconocido en el medio, lo cual le ha permitido tener su vida soñada. «Mis padres estarían orgullosos de mí. Les mandaría un mensaje de agradecimiento porque soy un producto exacto de lo que querían que fuera. Se han sacrificado toda la vida para que yo viviera bien», dijo el conductor de ‘El Intermedio‘ en ‘Palo y Astilla’.

Gran Wyoming
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A pesar de haber conseguido prácticamente todo lo que se ha propuesto, ha tenido carencias, cuyo origen se ubica en su infancia. Su madre sufrió una depresión que la mantuvo alejada de sus hijos y eso inevitablemente le ha influido en su personalidad. «Tú no dices ‘me siento raro porque mi madre no está’, lo he notado de mayor, con mis hijos o con mis parejas, porque afectivamente soy un poco distante», comentó el Gran Wyoming. Pero ¿qué sucedió a su madre para que hable así? Su madre estuvo enferma desde que él era un niño y los tratamientos que entonces recibió la fueron apagando poco a poco, un cambio tan drástico que a él le fue cambiando al mismo tiempo. «Tuvo una depresión derivada de una maternidad tras otra, cuatro hijos en poco más de cinco años. Las enfermedades no se trataban como ahora, se utilizaban terapias que anulaban al individuo», explicó.

Pasó mucho tiempo en el hospital ingresada, una situación a la que él se terminó acostumbrando. «Para mí era normal, íbamos al sanatorio y no entendía bien qué pasaba. Además, lo llevaron con cierto secretismo por temor a que la incapacitaran y le quitaran la farmacia», aseguró el presentador. Y es que, tal y como confesó él mismo en su libro ‘De rodillas, monzón‘, aumentaron su medicación hasta que le pusieron tratamiento de electroshock, un proceso que la deterioró hasta incapacitarla. Para él fue muy duro, tanto que ha sido incapaz de olvidar el drama familiar que acompañó sus días cuando solo era un niño.

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Precisamente la relación de padres e hijos le ha llevado a hablar sobre los suyos. Aunque no suele ni repetirlo públicamente ni en petit comité, lo cierto es que el presentador afirma sentirse muy orgulloso de sus hijos. «Estoy muy contento» y prácticamente se ha convertido en, además de padre, amigo de sus hijos, lo que demuestra que «todo va bien».