Adela González ha escrito una emotiva carta para narrar la lucha de su hija de 8 años contra el cáncer, hasta que falleció el pasado mes de mayo. Su historia no podría ser más triste, pero aún así ella sabe encontrar el mensaje más positivo


La periodista Adela González sabe a la perfección el dolor que inunda en estos días a Ana Obregón, porque, como ella, acaban de perder un hijo. En su caso, la comunicadora, que actualmente trabaja en la ETB tras haber pasado por la Sexta durante muchos años, ha querido explicar un poco cómo se siente ahora, tras la muerte de su hija Andrea a la temprana edad de 8 años. Lo ha hecho redactando una emotiva carta publicada en el periódico de ‘Noticias de Navarra’, donde da las gracias a los profesionales sanitarios que cuidaron de su hija hasta su último respiro, así como aprovecha para despedirse de su hija y narrar cómo fue su caso particular para ayudar a aquellos padres que pudiesen estar atravesando por su mismo drama.

La hija de Adela González no pudo ganarle la batalla al cáncer. La periodista ha comenzado a narrar su historia desde aquel fatífico día en el que los médicos le dieron la noticia de la enfermedad de su hija y sus vidas cambiaron de manera precipitada y sin vuelta atrás. A la pequeña Andrea, que por aquel entonces tenía 6 años, le diagnosticaron un sarcoma de Ewing, tras comprobar que presentaba “una masa en la pared costal”. Aquellos instantes fueron muy duros para toda la familia y Adela lo recuerda como si fuese ayer mismo: “Los que tenemos miedo ahora somos nosotros. Nuestra niña sana de 6 años tiene un tumor raro con mal pronóstico”, recuerda con infinito dolor, pese a que hayan pasado ya dos años. Pero esto fue tan solo el inicio de una batalla que no han podido ganar y que le ha costado la vida de su preciosa hija con tan solo 8 años de edad y toda una vida por delante.

Así comenzó la lucha de la hija de Adela González

Una vez que la hija de Adela González tuvo su diagnóstico, ya pudo prepararse para batallar contra la enfermedad, sometiéndose a diversos tratamientos y cirugías durante casi un año entero: “No imaginábamos que un cuerpo tan pequeño y mermado por un tumor sería capaz de capear semejante temporal, y lo hizo”, recuerda emocionada la periodista, que siempre encontrará fuerzas para luchar en su vida en el ejemplo que le dio su propia hija de 8 años. Tras un año de lucha, el tumor les dio una tregua y parecía que todo iba a cambiar: “La cirujana Estíbaliz Solorzano y su equipo le salvaron la vida la primeras vez en septiembre de 2018”. Sin embargo, el tumor regresó después del verano y en noviembre del pasado año tuvieron que empezar de nuevo, probando con “un ensayo clínico en el Vall D’Hebron, pero nada se pudo hacer y este mes de mayo el ‘dragón’ ganó la batalla”.

El motivo por el que Adela González ha decidido narrar la lucha de su hija desde el primer momento hasta que en mayo tuvo que despedirse de ella, también lo cuenta la propia periodista. Cree que a través de su carta abierta puede “enviar un gracias infinito a un servicio y personal sanitario y educativos públicos, que son un tesoro y que no siempre valoramos en su justa medida”. También para “concienciar de que el cáncer nos puede tocar a cualquiera y que intentar acabar con él es cosa de todos”, por lo que anima a todos a no mirar a otro lado, a aceptar que a veces se pierde pero otras muchas se gana y que con la colaboración de todos el éxito está más cerca que nunca. También da las gracias a los profesionales que le “aliviaron sus últimos días” en paliativos, como aquellos profesores que le enseñaron hasta el final, los que les entretuvieron con talleres de música o manualidades y por todos los que le han demostrado su amor en tiempos tan complicados.

El mayor deseo de Andrea era tener un perro, los adoraba. Y en sus últimos días pudo ser dueña de dos, de Sagus y de Arin, gracias a Iñaki, Marina y Mireia, y también a Larraitz y familia. El mejor día de mi vida, solía decir cuando los sacaba a pasear con la bomba de morfina pinchada en un brazo. Así era Andrea, sacando chispas a la vida”, recuerda Adela González, que ha optado por recordar todo el duro proceso que le ha llevado hasta aquí, pero también los momentos tan bonitos que ha vivido con su hija, a pesar de las circunstancias.