La presentadora ha compartido un tierno mensaje: «Siempre celebraré nuestro amor. Feliz San Valentín cariño mío, brinda conmigo».


Siempre presente en su vida aunque falleciera el pasado 18 de julio, Paz Padilla ha recordado a su marido, Antonio Juan Vidal. Lo hacía con motivo de un día destacado para los enamorados, San Valentín, en el que ha abierto su álbum más personal para compartir un bonito recuerdo que guarda de su luna de miel. 

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La actriz y presentadora ha publicado esta imagen con la que bridaban poco después de darse el «sí, quiero». Una foto que fue tomada en una bañera repleta de pétalos rojos. Ha añadido un conmovedor mensaje: «Siempre celebraré nuestro amor. Feliz San Valentín cariño mío brinda conmigo, te quiero!!!».

Hace tan solo unos meses, la gaditana sufría uno de los peores golpes de su vida y despedía a su gran amor. Paz vivió una auténtica historia de película junto al abogado a quien en más de una ocasión ha definido como su «alma gemela», también como una persona «noble y generosa».

La pareja inició un primer noviazgo cuando eran muy jóvenes, ella tenía tan solo 14 años y él 17. Una relación que se rompió cuando la presentadora comenzó a coquetear con la televisión y se trasladó a Madrid. Dos décadas después el destino quiso juntarles de nuevo, esta vez para siempre. «Parece que nunca se ha separado de mí, todo lo que he sufrido y he pasado en el amor ha sido para encontrarme con él. Él no quiere que hable de él porque tiene su mundo, es abogado».

La pareja se casó el 8 de octubre de 2016 en la localidad gaditana de Zahara de los Atunes en el marco de una romántica boda celebrada en la playa. Un auténtico sueño hecho realidad en el que estuvieron acompañados por sus familiares y amigos, entre ellos, compañeros de profesión de Paz, como David Valldeperas, Eva Isanta o Víctor Palmero.

«Me protege de todas las tormentas»

Un tierna historia que Paz explicó con las siguientes palabras precisamente también durante un día de San Valentín: «Cada momento vivido con él me pone boca bajo, es mi Neptuno. Sé que recorrería miles de océanos para estar conmigo, me protege de todas las tormentas, quisiera evitarme los tsunamis que te da la vida. Cuando éramos chiquititos, me hacía agarrarme a sus hombros y me sumergía debajo de las aguas».

La humorista vivió un matrimonio de una forma muy intensa y de haberlo sabido antes nunca hubiese dejado de compartir con él «cada bocanada de aire. No te hubiera dejado dormir, hablando hasta que el sol nos sorprendiera. No te hubiera dejado partir en esa estación de Atocha que tanto me dolía el alma. Nunca hubiera soltado tu mano».

Unas sobrecogedoras palabras que compartió para decir adiós al fatídico año de la pandemia en el que perdió a su marido. «El 20 me dio la oportunidad, en nuestra habitación de agarrar tu mano, de besarte, de sentir tu piel acurrucarme en tu pecho, hablar sin decir ni una palabra, porque sabíamos lo que nos decíamos».