La presentadora ha compartido las reflexiones de su compañera tras la muerte de su marido, así como el mensaje que ha enviado a sus compañeros.


El pasado lunes, Paz Padilla se despedía de su marido, Antonio Juan Vidal, que perdía la vida el 18 de julio como consecuencia de un cáncer. Horas después de celebrar su funeral, la humorista y presentadora mantuvo una conversación telefónica con su compañera Carlota Corredera. En su charla con la gallega se sinceraba sobre las últimas horas, en las que ha estado arropada por sus seres queridos.

Las horas más difíciles de Paz en su último adiós a su marido

Hace apenas 24 horas se celebraba el sepelio en Zahara de los Atunes. Allí, el círculo más cercano a la pareja pudo despedirse del abogado y funcionario de una manera muy singular. Cantando, bailando, compartiendo juntos una comida organizada por Paz, que llegó a leer un monólogo dedicado a su gran amor. Y fundiéndose todos en un emotivo abrazo colectivo que quedará para siempre grabado en la memoria de todos.

Primeras palabras tras perder al amor de su vida: «Espérame»

Una vez de regreso a casa, Paz tuvo tiempo de conectarse a su teléfono móvil para compartir con sus seguidores unas preciosas palabras dirigidas a su gran amor. «Siempre estaremos fundidos en uno. Espérame que todavía nos queda una tercera oportunidad«, escribía junto a una bonita imagen de la pareja fundida en un abrazo.

Lo que Paz Padilla habló con Carlota Corredera

Esa misma noche, Paz mantuvo una conversación con su colega. Corredera ha contado así cómo transcurrió la llamada. «Me llamó por teléfono. Estuvimos hablando mucho rato, no voy a detallar de qué hablamos. Ella es tan celosa de su intimidad que espero que cuando ella esté preparada pueda ver el programa que le hicimos ayer, se emocione viéndole y le transmitamos el cariño que podamos darle. Mucha gente la llamó y le dicho que fue un programa muy bonito y llamó para darnos las gracias», revelaba.

«Es lo mínimo que podemos hacer», admitía la periodista. «Ella cuando vuelva sabrá si quiere contar este capítulo tan complicado de su historia de amor con Antonio. Yo con lo que me he quedado clarísimamente es con mucho orgullo. Le ha dado un ejemplo a su hija y ella tiene la paz de haber hecho lo que tenía que hacer. Y eso le da mucha fuerza para recorrer el camino que tiene que hacer», señalaba.

«Espero que todo el mundo entienda mi decisión de no contar lo que pasaba»

Lo único que Carlota Corredera ha destapado de su conversación con Paz ha sido la sincera petición que ésta le ha hecho: «Espero que todo el mundo entienda mi decisión de no contar lo que me pasaba, pero ahora tengo el cariño de mi familia de ‘Sálvame’. Ahora es cuando os necesito de verdad».

Las palabras de Paz a Carlota coinciden con las que le transmitió a su compañera Lydia Lozano poco después del fallecimiento de Antonio Juan. «Sé lo que me queréis y sé que cuando vuelva mi gente de ‘Sálvame’ me va a apoyar mucho. Qué bonito ver las imágenes, sé que cuando vuelva os voy a tener a todos», le decía.

Paz y su familia rinden homenaje a Antonio en las playas de Zahara

Las últimas horas están siendo muy intensas para Paz, que está viviendo un profundo carrusel de emociones. No en vano la despedida a Antonio Juan continuaba esta misma tarde en las playas de la localidad gaditana. Allí, Paz y sus familiares han rendido un sentido tributo viendo una puesta de sol a orillas del mar. Y una vez más, han cantado y bailado al son de canciones como «My way», de Frank Sinatra, o «Tes quiero may lof«, de La Canalla, su tema favorito. Una canción que reza: «Si te vienes conmigo te hago la reina de este verano… Si por mí fuera ahora mismito al del chiringuito le pedía que nos casara y en vez de 13 monedas que sean de cervezas las 13 arras».

Paz y Antonio habían sido novios durante la adolescencia, pero el destino volvió a juntarlos en su madurez. Se casaron el 8 de octubre de 2016 en las playas de Zahara de los Atunes.  Es el mismo lugar en el que la presentadora y sus seres queridos le han rendido un sentido tributo ante una puesta de sol, unidos ante el dolor con una sonrisa.