A la modelo, operada de cáncer de estómago en 2018, las secuelas de su operación le han pasado factura. Varias firmas han dejado de contratarla por la cicatriz de su vientre.


A sus 40 años, Marisa Jara afronta el futuro con muchísima ilusión. Tal y como ha revelado en exclusiva a SEMANA, le han dado de alta de su enfermedad y en breve lanzará ‘Diosas’, una colección de complementos de su firma, Jade Jara, inspirada en la mujer y las deidades griegas. Además, ha fichado por una agencia que la ayudará a desarrollar su carrera como modelo curvy. Un nuevo reto que asume consciente de los obstáculos a los que se enfrenta.

El rechazo de algunas marcas a contratarla por la cicatriz de su vientre

Desde que fue operada de un cáncer de estómago, en octubre de 2018, la modelo luce una gran cicatriz en su vientre. Pero su intervención no solo le ha dejado secuelas físicas: también le ha pasado factura en el terreno profesional. Las señales en su vientre le han hecho perder numerosos trabajos.

Hace poco, una firma de lencería se puso en contacto con ella «y cuando descubrió que tenía una cicatriz me canceló el contrato. Es la segunda ocasión en la que me pasa esto», ha revelado la joven. «Es algo que te molesta y es muy desagradable pero también muy frustrante». Marisa considera «un error» por parte de las marcas que prescindan de modelos con determinadas medidas, marcas o que, simplemente, no sigan «unos cánones concretos».

Nuevo aspecto, menos contratos