Al escuchar el nuevo single de Gianmarco, en el que hace referencia a su idilio con la madrileña, ésta ha estallado: «Hace el payaso».


Adara Molinero ha atacado con dureza a su expareja, Gianmarco Onestini. El italiano acaba de lanzar una canción que lleva por título ‘Maracaná’. Un single con mucho ritmo cuya letra parece inspirada en su relación con la ganadora de ‘GH VIP 7’.

«Bebé, tú y yo perdimos el control, pero esto ya pasó”, reza el sencillo, en el que también se hace referencia al pasado sexual de la pareja: “Si se apagan las luces… ella seduce”. Porque, durante el tiempo que duró su idilio, la madrileña y el de Módena llegaron a confesar que practicaban sexo con las luces apagadas. Una intimidad que el estudiante de derecho revela ahora en su debut como cantante.

El videoclip, que muestra a Gianmarco haciendo alarde de su ‘sex appeal’ en compañía de varias mujeres ligeritas de ropa (y de su hermano Luca), ha logrado captar la atención de cerca los usuarios Youtube, donde ya ha logrado casi 50.000 visualizaciones.

Gianmarco, en su canción: «Dice que me odia pero no me va a olvidar»

«Deja de manipular, tú no sabes amar. Dice que me odia pero no me va a olvidar. Búscate otro, conmigo no volverás a jugar» son otras de las perlas que suelta el ex concursante de ‘GH VIP 7’ en su sencillo. Esta tarde, el italiano ha confesado en ‘Sálvame’ que no se arrepiente de haber puesto punto y final a su relación con Adara. «He entendido que la persona de la que me había enamorado es otra persona. No sabe lo que dice ni lo que hace y es una persona muy inmadura. Cuando está contigo es muy fría y cuando hay cámaras es completamente diferente... Tenía mis motivos para irme. Una cosa es tontear y otra faltar el respeto a la persona con las que estás. Siempre había hablado que le gustaba Rodri», ha explicado. «El mismo Rodri ha hecho comentarios que la ha definido como una “tarada”. Son palabras de él».

Adara: «La libertad siempre va acompañada de la felicidad»

Adara, que ya ha echado un vistazo al ‘single’, no ha dudado en atacarlo con dureza e incluso ridiculizarlo en su recién estrenada faceta como solista. «No sabe cantar, que haga lo que quiera. Solamente hace el payaso«, ha declarado.

Hace apenas dos días, la joven compartía con sus seguidores una importante reflexión en su cuenta de Instagram. «La libertad siempre va acompañada de la felicidad», escribía. Hacía así una clara referencia a su situación actual, libre de ataduras sentimentales con hombre alguno. Ni con Hugo Sierra, padre de su hijo. Ni con Gianmarco Onestini. Porque su romance con Rodri Fuertes es algo que, de momento, prefiere tomarse con calma. La pareja ya comparte piso en Madrid, pero la joven quiere ser prudente: «Nos estamos conociendo despacio y nos los pasamos súper bien”. El joven, por su parte, se ha mostrado muy esquivo ante la prensa y evita hacer comentarios sobre el ‘affaire’ que mantiene con Adara. Todo parece indicar que quieren pisar sobre seguro antes de proclamar su amor a los cuatro vientos.

Adara y Rodri se conocieron cuando ambos concursaban en ‘Gran Hermano 17’. La química entre ellos era evidente. Enseguida conectaron y se llevaron fenomenal. El único ‘pero’ a tanto ‘feeling’ es que entonces ambos compartían su corazón con otras parejas. Ella, con Pol Badía (futura pareja del Maestro Joao) y él, con Bea Retamal, que se convirtió en enemiga de la joven en la casa de Guadalix de la Sierra. A día de hoy, Rodri se ha convertido en el principal apoyo de la joven. Eso sí, en un discreto segundo plano.

Volcada en su nueva vida

Instalada ya en la capital, Adara Molinero está volcada de lleno en adaptarse a su nueva vida en la capital después de abandonar Palma de Mallorca, donde vivió su historia de amor con el padre de su hijo Martín. Sus oportunidades de trabajo están en Madrid. Y por eso está ilusionada en decorar y preparar su nuevo domicilio, que aún no ha completado, pero que ya ha enseñado a su legión de ‘followers’ en las redes sociales. En este nuevo periodo, Adara estará más cerca de su familia y en especial de su madre, Elena, a la que está muy unida y a quien podrá ver con más frecuencia que antes.