No es muy dado Enrique Iglesias a hablar largo y tendido sobre cuestiones pertenecientes a su vida privada, pero esta vez ha hecho una excepción. El cantante ha pasado revista a la debatida relación que mantiene con su padre, Julio Iglesias. Durante muchísimo tiempo su vínculo ha estado roto y entre ellos han mantenido una especie de ‘guerra fría’ que les ha separado más todavía.

Sin embargo, Enrique Iglesias desvela que ha dado el paso definitivo para reconciliarse con su progenitor tras años sin apenas mantener contacto con una llamada: «Enseguida cogió el teléfono. Tuvimos una conversación muy bonita. Estaba bien de ánimo. Fue una conversación de esas en las que eres consciente de que es especial. Me reconfortó mucho», ha contado en una entrevista con ‘ICON’.

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Enrique Iglesias habla de las dificultades que ha tenido durante años con Julio Iglesias: «Los dos somos muy competitivos. Nos tenemos un respeto mutuo, más ahora que hace 25 años. Es mi padre y lo quiero con toda mi alma. Lo respeto y lo admiro y hasta en parte entiendo las cosas que ha hecho en su carrera y en su vida personal», comenta.

Lo que sucede es que una imagen vale (a veces) más que mil palabras y hay algo que es una evidencia: Julio Iglesias no posa junto a su hijo desde que Enrique era bien pequeño. De hecho, sus últimas imágenes datan de la década de los 80. Ahí es nada.

Enrique Iglesias, Julio Iglesias

Alfredo Fraile, el que exmánager de Julio Iglesias, contó cómo estalló el conflicto entre padre e hijo: «Enrique le envió el disco a su padre y este dijo que era una porquería, que no iba a llegar a nada. Que el que sabía de música era él y que debería apoyarse en él. Creo que ahí se equivocó Julio».

Enrique Iglesias se atreve a ordenar cronológicamente el distanciamiento con su padre: «A los 18 años me separé de mi familia por completo. Y fue difícil. Me fui y durante diez años no tuve absolutamente ningún contacto con mi padre. No empecé a tener contacto con él hasta que falleció mi abuelo (2005, cuando Enrique Iglesias ya tenía 30). Son muchos años. Sufrí mucho. Pero lo que sentía por mi música me daba fuerza. Y, sobre todo, perseguía el objetivo hacerlo a mi manera».

Su fulgurante carrera musical le privó de vivir momentos familiares y en cierta manera se arrepiente: «Ahora lo pienso más. Lloré mucho en el inicio. Hubo un momento en particular. Me fui a San Francisco a mezclar mi primer disco. Estuve un mes allí. Recuerdo regresar al hotel, estar ahí solo y ponerme a llorar. Y pensar: ‘Qué estoy haciendo: he perdido el contacto con mi familia por completo’. Porque afectó a todo. Sobre todo con mi padre, pero también con el resto de la familia», cuenta Iglesias.