«Hay personas que cambian tu vida para mejor. Mi abuela Beba ha sido una de esas personas», escribe para despedirse de la madre de Isabel Preysler.


El pasado 22 de agosto, Isabel Preysler hacía frente a un fuerte golpe: su madre, Beatriz Arrastia y Reinares, fallecía a los 98 años rodeada de sus seres queridos en el domicilio familiar de su hija situado en la urbanización ‘Puerta del Hierro’ (Madrid). Una semana después, Tamara Falcó ha sacado fuerza y le ha dedicado una emotiva carta de despedida a su querida «Beba». La colaboradora de ‘El hormiguero’ ha destacado todas las enseñanzas que aprendió de su segunda madre y ha recalcado que sabe que, a partir de ahora, la va a cuidar desde el cielo.

Redes sociales

Una semana después del fallecimiento de su abuela, Tamara Falcó ha hecho uso de sus redes sociales para compartir una carta de despedida. En ella, la joven asegura que aún no ha asimilado su pérdida y reconoce que va a ser difícil continuar sin ella. «Hay personas que cambian tu vida para mejor. Mi abuela Beba ha sido una de esas personas. Ha sido un ejemplo de elegancia, fortaleza, buen humor, cariño», comenzaba a escribir.

Tamara Falcó está pasando por un complicado momento. La pérdida de su abuela llegaba tan solo unos meses después de que la hija de Isabel Preysler tuviera que darle el último adiós a su padre, Carlos Falcó. «Cuando me sentía sin fuerzas, iba y me acurrucaba a su lado y todo iba a mejor. Era constante, paciente, con una fe incorruptible. Siento paz sabiendo que ha sido una de las elegidas de Dios y que ahora me va cuidar desde el cielo. A mí y a todos», proseguía escribiendo.

La marquesa de Griñón se ha deshecho en halagos a la hora de describir a su abuela, a la que cariñosamente llamaban «Beba», y ha reconocido que mientras estaba escribiendo su carta de despedida no podía evitar que se le cayeran alguna que otra lágrima: «La echo de menos y siempre va a ser así, te querré siempre Bebita mía».

La joven recibía este fuerte varapalo cuando regresaba a su casa de Madrid tras un retiro espiritual que le mantuvo alejada del mundo, incluso de su chico, Íñigo Onieva, que se marchó con sus amigos a Mykonos. Tamara Falcó se enfrenta ahora a la pérdida de uno de los pilares de su vida mientras continúa estudiando en la escuela de cocina Le Cordon Bleu.

Beatriz Arrastia, una mujer dedicada al cuidado de sus hijos y nietos

Beatriz Arrastia, que procedía de un linaje riojano que se estableció en Filipina, y Carlos Preysler formaban uno de los matrimonios más consolidados de la alta sociedad filipina. La madre de la socialité se dedicó a negocios inmobiliarios, aunque siempre se centró en el cuidado de sus seis hijos. Una vida que pronto le dio un fuerte golpe después de tener que sobrevivir a tres de sus hijos. Enrique fallecía a los 25 años, después Carlos, quien estuvo durante varios años en la cárcel por estafa, y Beatriz, quien fallecía en 2011 víctima de un cáncer de pulmón.

Fue en 1992, a raíz del fallecimiento del padre de Isabel Preysler, cuando Beatriz Arrastia se mudó a Madrid para vivir junto a su hija. Desde entonces, no se habían separado. Inculcó a sus nietos sus profundos valores religiosos, especialmente en Tamara Falcó. Asimismo lo revelaba ella en ‘Volverte a ver’: «En casa éramos un poco ateos, ni siquiera sabía que había misa todos los días. Nos metíamos con ella. Es un ejemplo para mí porque nunca dio su brazo a torcer. Consiguió que yo me convirtiera».