Elena Tablada se ha visto envuelta en la polémica boda de su cuñada, Beatriz Ungría, con Javier Navarro. La diseñadora denuncia que ha recibido amenazas


Este fin de semana se filtró un vídeo de la boda entre Beatriz de Ungría, cuñada de Elena Tablada, y Jaime Navarro, excanterano del Real Madrid. En dichas imágenes se podía ver el convite de la boda, que se celebró en el Casino de Madrid, y donde el protocolo contra la propagación del coronavirus brillaba por su ausencia. Todos los invitados aparecían sin mascarillas y sin guardar la distancia de seguridad.

Entre los invitados se encontraba Elena Tablada, quien acudió debido a que formaba parte de la familia política por parte de la novia. Todo esto ha hecho que la diseñadora se vea en el punto de mira y haya recibido miles de críticas por dar mal ejemplo ante la difícil situación que hay por culpa de la pandemia provocada por el coronavirus. Elena Tablada ha denunciado las amenazas que ha recibido durante estos días.

Elena Tablada se sincera sobre la boda de su cuñada

La diseñadora ha querido aclarar todo lo relacionado con la polémica boda en la que su nombre se ha visto envuelto: «Bueno visto todas las amenazas, los insultos, el acoso que ha producido esta situación... solamente quiero decir estas palabras para la gente que tiene personas en el hospital, gente que ha fallecido y que puede haber visto un vídeo sacado de contexto y le puede haber producido mucha tristeza. Entiendo lo que sienten«, comienza diciendo la cubana.

Elena Tablada
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Y añade lo siguiente: «Decirles que no tiene nada que ver con la realidad de lo que pasó en esa boda. Era la boda de un familiar de mi marido y yo tenía el compromiso de ir precisamente , porque pensando y sabiendo que al igual que en la hostelería cuando te dan permiso para hacer una boda es porque se van a cumplir todas las normas de seguridad», ha explicado. «Entonces decirles que sé que tengo que dar ejemplo para darles un buen futuro a mis hijas. Estoy aquí para enseñarles lo que es la humanización, el estar consciente de lo que está pasando en este momento y sobre todo para no apoyar al ciudadano que está tan de moda hoy en día y que se señala así mismo»,

Tablada asegura que «empatizo con todas esas personas que están sufriendo. Yo he sufrido mucho y sé la situación por la que estamos y es lamentable. Creo que deberíamos aprovechar esto para ser mejores personas, darnos apoyo y no tergiversar ni malinterpretar cosas. Yo jamás iría a una fiesta ilegal como las 400 que ha habido este fin de semana en Madrid y que no le están dando tanto bombo», sentencia la diseñadora muy molesta por toda la información que se habría publicado sobre ella.

El vídeo de la polémica boda que se hizo viral durante todo el fin de semana

Este fin de semana, salió a la luz el vídeo de esta boda que se convirtió en viral. A juzgar por las imágenes que os ofrecemos a continuación, todos los participantes, incluidos los novios, no cumplieron con el protocolo contra la covid-19 al menos durante la fiesta. Tal y como se puede apreciar en el siguiente vídeo, los invitados no lucen las mascarillas ni si quiera guardan la distancia social, de la que tanto se ha hablado durante los últimos meses. A continuación os mostramos las imágenes que han desatado la ira en muchos internautas y tuiteros. No te lo pierdas y dale al play.

Vídeo: Twitter

La diseñadora ya defendió a su cuñada hace unos días

Después de toda la polémica creada en torno a la familia Ungría (la novia es la hermana de Javier Ungría, el marido de Tablada), la propia Elena quiso salir en defensa de su cuñada y de la boda. Este mismo lunes, Tablada habló con uno de los periodistas de ‘Ya es mediodía’ para aclarar la situación. A pesar de que ha querido dejar claro que ella no iba hablar ni dar detalles del enlace, ya que no era su boda por lo que no podía atribuirse hablar sobre ello, sí que ha confirmado que se tomaron medidas sanitarias. La diseñadora asegura que todos los invitados se realizaron un PCR antes y que solo acudieron al evento los que dieron negativo. Además, también ha querido confesar que sí se mantuvieron las medidas de distancia, ya que en cada mesa solo había cuatro personas sentadas.