Anoche el estadio Santiago Bernabéu vivió una noche histórica con el partido homenaje a Raúl González Blanco que ni siquiera el rey Juan Carlos quiso perderse. El soberano español, que sigue en Madrid su programa de rehabilitación, abrazó al legendario futbolista en el palco donde se encontraba la esposa de Raúl, Mamen Sanz, emocionada y al borde de las lágrimas, acompañada por sus cinco hijos. Raúl vistió por última vez la camiseta del Real Madrid recibiendo el homenaje de sus compañeros y de los 80.000 espectadores que abarrotaban el estadio.

Raúl, que jugo en el Real Madrid durante 16 temporadas, se despidió del club en 2009. Jugó dos años en Alemania y desde mayo de 2012 es jugador del equipo Al Sadd de Qatar, donde vive con Mamen y sus cinco hijos. El pasado 1 de julio, la feliz pareja celebró su 14 aniversario de boda y de su matrimonio han nacido Jorge, que tiene 13 años y se llama así por Jorge Valdano, el descubridor futbolístico de Raúl; después nacieron  Hugo, de 11 años, los mellizos Héctor y Mateo, de 8, y María, que tiene 4.

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Raúl dió una vuelta al campo con una reproducción en plata de la Cibeles, que fue uno de los regalos que recibió.

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Mamen Sanz con su hija María, de 4 años, la menor de sus cinco hijos y la única niña.