A sus 85 años, Teresa Rivero se enfrenta al desahucio de su casa en Aravaca. Su estado de salud es delicado y tiene a seis de sus trece hijos en la cárcel.


A sus 85 años, Teresa Rivero atraviesa los días más difíciles de su larga e intensa vida. Cuatro años después de la muerte de José María Ruiz-Mateos, su viuda vive en la ruina y próximamente deberá enfrentarse al desahucio de la única casa que le queda.

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Los momentos más difíciles de su vida

En los últimos tiempos, la jerezana ha tenido que vivir los momentos más complicados de su vida. En 2015 perdió a su marido. Apenas dos años después, en 2017, fallecía su hija Socorro a los 57 años a consecuencia de la leucemia que padecía.

Dentro de poco, para más inri, a Teresa le llegará la orden judicial por la que deberá abandonar su domicilio en Aravaca. El resto de sus propiedades (la de Somosaguas y la del Puerto de Santa María, en Cádiz) están embargadas.

Según ha publicado ‘El Español’, Teresa solo sale de casa para ir a misa cada mañana. «Tengo que caminar, porque dice el médico que si no me puedo quedar en una silla de ruedas”, ha explicado. El citado medio apunta cuando se produzca el desahucio, uno de sus 57 nietos acogerá a la exempresaria en su domicilio. Un duro varapalo que sucede cuando su estado de salud se presenta especialmente delicado.

Ahora, su mayor temor ahora no es perder su casa, sino morir antes de ver a seis de sus trece hijos fuera de la cárcel de Aranjuez. Los seis hijos varones de Teresa Rivero se encuentran entre rejas. Para sobrellevar la situación, se refugia en Dios. Los Ruiz-Mateos, miembros del Opus Dei, siempre se han caracterizado por su ferviente fe. «Dios y la fe es lo único que le queda a una», ha explicado.

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