El drama de Mario Vaquerizo: la muerte de su hermano a los 32 años

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Mario Vaquerizo pasó una etapa muy dura tras perder a su hermano, que solo tenía 32 años.

«Se fue de una manera muy repentina mi hermano Angelito. Le echo mucho de menos. Un tío de 32 años que desaparece de la noche a la mañana. Fue un accidente y en ese momento me revelé. Le atropelló una ambulancia cuando estaba parado con una moto», contó Mario Vaquerizo a Bertín Osborne.

«Estábamos de camino de Benicassim a Málaga. Estaba con Olvido, que me dijo: «Ha llamado Martita (su hermana), que ha tenido Angelito un accidente con la moto», relató el artista.

«En ese momento tengo que destacar la entereza que tuvo mi mujer. Ella sabía que estaba muerto y lo único que me decía es que tenía que sacar el billete de avión desde Málaga. No me lo dijo hasta que llegué a casa. Pensaba de todo en esos momentos, que se quedara aquí, como estuviera, y cuando llegué a casa de mis padres y vi la puerta abierta me di cuenta de todo. Era enfrentarme por primera vez a la pérdida de un ser querido», explicó el líder de Nancys Rubias.

Mario Vaquerizo contó en esos momentos con el apoyo de su mujer, Alaska, a quien en la familia llaman Olvi: «Olvido siempre está ahí. Ella se desesperó porque yo no tenía vitalidad. Le pedí un poco de tiempo para recuperarme. Aunque mi padre lo hacía muy bien, me dediqué a ser el patriarca de mi casa. Siempre recordaré lo que me dijo mi suegra, América: ‘Con bien que estábamos ahora mi hija y yo, ahora que por primera vez habíamos encontrado una familia'», dijo un emotivo Mario Vaquerizo.

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Alaska fue un gran apoyo para él en esos momentos tan duros.

«No me había despedido de él y a los dos días sentí que lo hacía. Nos fuimos a casa de mis padres a Vicálvaro. Una noche se despidió de mí, sentí que me abrazaba. Cuando se despertó Olvido me dijo: ‘Te has despedido de Angelito’. A partir de ese día tuve paz porque me dí cuenta de que no todo se acaba aquí. Soy religioso a mi manera, no sigo los dogmas, pero tengo un lado espiritual muy desarrollado. Me gusta ir a misa», concluyó el mánager de Fangoria.

Alaska también contó cómo vivió esos momentos: «Pensaba que había perdido a Mario, no fue fácil. A mí no me enamora el Mario gracioso, amigo de todos, sino el que está cerrando un contrato, que es como le conocí, pero en ese momento me di cuenta de que también me gustaba la otra parte, que luego recuperó».