“Si tú no tienes familia, cómpratela, pero no vengas a robarla. Porque lo que hiciste fue robar a mi familia”, ha afirmado Maite Zaldívar sobre Isabel Pantoja.


Tras el testimonio de Julián Muñoz en ‘No es la hora de la venganza, es la hora de la verdad’, ha llegado el turno de Maite Zaldívar. A través de la docu-serie ‘Maldita la hora’ ha recordado cómo vivió el romance del que fuera su marido con Isabel Pantoja. “A mí la vida me cambia cuando aparece esta señora. Aunque la gente piense que yo lo sabía, no era así. Yo soy como cualquier cornuda de este país y de muchos países, fui la última en enterarme. Me enteré de muchas cosas después de separarme».

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La protagonista, que ha evitado pronunciar el nombre de Isabel Pantoja durante su testimonio, ha recalcado que en el momento en el que apareció en escena la artista supuso un antes y un después en su existencia. «La que me rompe la vida es esa señora. Si te quieres llevar al hombre, llévatelo, pero deja de hacer daño a la familia porque eso es de ser un mal ser humano”. Asimismo, ha aprovechado para lanzar un contundente mensaje: “Si tú no tienes familia, cómpratela, pero no vengas a robarla. Porque lo que hiciste fue robar a mi familia”.

Maite Zaldívar ha cargado, en distintas ocasiones, duramente contra la cantante: «Que esta señora diga que cuando ella conoció a Julián Muñoz era libre, eso es mentira. Él estaba ocupado, y ella se coló dentro. Él estaba bien ocupado». También ha señalado que antes de confirmarse la relación ella sospechó de un posible romance. Algo que su marido siempre le negó, incluso, entre lágrimas. «Yo he llorado mucho porque pensé que estaba viendo cosas donde no tenía que verlas. Pensé en ponerme en manos de profesionales. Pensaba que estaba loca y que estaba haciendo mucho daño. Me sentía muy mal».

Maite Zaldívar niega una crisis matrimonial

«Ella en ningún momento tenía la intención de ser honesta con nadie. Menos conmigo», ha asegurado sobre Isabel Pantoja.  «Una mujer hacer ese daño a otra mujer… Eso no se hace», ha insistido mientras ha calificado a la artista como «valiente» y a su exmarido como «muy gilipollas».  «¿Tú puedes imaginarte a tu marido llevándote a su amante a casa? Una cosa es lo que te haga tu marido y otra cosa es lo que haga la otra persona».

Ha querido dejar claro que su relación con el exalcalde de Marbella no atravesaba ningún altibajo. «Mi matrimonio no estaba en crisis. Yo sé lo que tenía y no estaba en crisis». También ha añadido que antes de aparecer Isabel Pantoja, Julián Muñoz ya le había sido infiel. «Me entero porque es muy torpe. Se la perdoné. Fue mucho antes de ser teniente de alcalde. Yo a ese hombre le vi destrozado. Le dije: ‘Primera y última vez'».

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«Yo no quería pensar mal de esa persona», ha afirmado sobre la artista. Incluso ha indicado que durante un tiempo creyó que se estaba trastornándose porque veía que entre ambos podría haber algo más que una amistad. Según Mayte comenzaron su romance en 2002. «Noté un gran cambio. Empezó a ser una persona distinta».

«Hay una imagen que no puedo olvidar nunca que es del ‘Día de Andalucía’. Después de pasar 20 años y ver esas fotos, yo tenía una culpabilidad en mí que era impresionante. Me sentía muy mal. Fue un día horroroso. Yo sospechaba y Julián me decía que estaba loca», ha recordado. También ha explicado que ante esa rotunda negativa, creyó que sus sospechas eran infundadas.

Así conoció a Julián Muñoz

Maite Zaldívar ha recordado cómo surgió su historia de amor con Julián Muñoz. Se conocieron cuando residían en el mismo edificio de Madrid. Pronto él se interesó por ella y se casaron tras dos años de noviazgo, en 1980, en la localidad madrileña de San Martín de Valdeiglesias. Allí estuvieron al frente de un bar, un negocio que no les fue bien. «La vida nos dio un vuelco económico impresionante y Julián un día llegó a casa y me dijo: ‘Vámonos a Marbella'».

Una etapa especialmente complicada en la que ambos trabajaban duramente para sacar a su familia adelante. Él como camarero, ella como limpiadora. «Salir adelante era muy difícil, pero al mismo tiempo mis hijas me daban una fuerza muy grande. Yo me levantaba con unas ganas tremendas de luchar».  Ha recordado aquella época con evidente emoción: «Mis hijas nunca pasaron hambre, pero yo algunas vez. Les decía que no me apetecía comer y si sobraba pan me lo comía».