Tenía muchísimas ganas de hacer este post que además coincide con mi bautismo en la blogosfera. Con la Costa Amalfitana inicio una serie de entradas sobre viajes, escapadas y sitios especiales alrededor de todo el mundo! Espero que os gusten.
Sin duda esta experiencia es un viaje en el tiempo a la Dolce Vita del glamour, del lujo y sobre todo del buen gusto. Parece que la vida se hubiera detenido en la Italia de los años 20.
En el aeropuerto alquilamos un Fiat 500 para intentar mimetizarnos con la zona….Hay miles, y es normal viendo donde nos íbamos a meter! A una hora hacia el Sur de Nápoles, la carretera se desvía a la costa para ofrecernos una imagen inigualable de una parte del mar Tirreno, la llamada costa Amalfitana.
La estrechísima carretera  nos obligó a ir atravesando maravillosos pueblos como Vietro, Mairoi,  Praiano, dejando a un lado el azul del mar y al otro la montaña que cae sobre éste.
Casas antiguas, maravillosas fincas y coches pequeñísimos se apilan sobre el precipicio haciendo un tetris donde parece nunca romperse la fila.
Todos los pueblos nos parecían perfectos para una parada…las terrazas, las playas rozando las plazas y el sol eran alicientes para cualquiera! Sin embargo nuestra primera parada y donde establecimos nuestra base fue en su capital, Amalfi.

GUIA COSTA AMALFI
En esta villa encontramos todo lo que necesitamos para descansar y fue nuestro punto de partida para las excursiones a los pueblos cercanos. Lo más divertido fue observar la vida cotidiana de la gente local… No hay duda de quiénes son y de cómo disfrutan de su entorno! En Amalfi podemos encontramos una vía principal plagada de tiendas de souvenirs, preciosos restaurantes, y actividades ambulantes, todo ello mezclado con un olor inconfundible, el limón. Lo mejor, perderse por sus estrechas calles y descubrir tradicionales y minúsculas pizzerías donde solía cenar la gente local.
Recomiendo tomar uno de sus riquísimos helados de las mil heladerías de la zona en las escaleras de la catedral de San Andrés donde con sólo un vistazo podrás observar el gran ambiente de la plaza.
Al día siguiente nos dirigimos a Ravello. Esta pequeña villa está situada en la parte superior de la montaña lo que nos permitió disfrutar de las mejores vista de la costa!
Es una villa mágica donde nos parecía estar participando en una película en blanco y negro! Es imprescindible visitar Villa Rufulo por sus maravillosos jardines y Villa Cimbrone por sus espectaculares vistas.
Y continuamos otro día más para visitar Positano. Su fama exagerada me hizo pensar que me decepcionaría pero todo lo contrario…la villa se dejaba caer desde la ladera de la montaña directamente al mar…no  había ni un solo metro llano; yo creo que si desde el lugar donde aparcamos el coche hubiera lanzado una canica, esta habría ido a parar directamente al mar.
Positano tiene un aire muy turístico; sus restaurantes y tiendas son dirigidas en exclusiva para los que visitamos la villa y eso le resta un poco de encanto aunque la belleza de sus casas, hoteles y calles superan toda expectativa.
De regreso a Amalfi decidimos tomar un café helado por el sofocante calor que suele ser habitual a principios de septiembre. Nuestra parada al azar fue el Hotel San Pietro. Creo que nunca podré olvidar un sitio tan maravilloso. Sus instalaciones ocupan tres espacios en la ladera de la montaña. De una a otra se accede por un ascensor privado que atraviesa la montaña y llega al mar. Su playa privada con hamacas y sombrillas en tono anaranjado crean una estampa idílica cuando una lancha del hotel llega con alguno de sus glamurosos huéspedes. Sin duda retendré esa imagen de postal en mi memoria.
En otro nivel nos encontramos con la zona de restaurante y terraza…algo indescriptible cuando ves los bancos de azulejo con piezas únicas y antiguas, macetas con flores silvestres y sillas de mimbre donde un músico se prepara para tocar la guitarra española  bajo una de las pocas sombras que tiene esta terraza, demasiado perfecto? Pues ahí estaba…os lo juro!
Ampliamos nuestro viaje varios días más hacia la isla de Capri, aunque eso merece otro capítulo…  
Espero que os haya gustado!
Pd. Gracias Analuz por dejerme descubrir este lugar tan especial!