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Corinna, de 52 años, habla cinco idiomas y tiene dos hijos de sus dos matrimonios.

Corinna Zu Sayn-Wittgenstein ha hablado. En realidad ha concedido une entrevista a Point de Vue, su revista de cabecera, que destaca su arrolladora personalidad. Y la publicación gala se hace eco también de sus méritos profesionales, a saber, que trabaja trabaja con la Familia Real de Mónaco y de Oriente Medio. Y que es miembro de una fundación que presiden Hillary y Bill Clinton y que colabora con otra, la de la modelo Natalia Vodianova .

Pero Corinna también ha tenido que enfrentarse a una pregunta obligada. Su relación con nuestro rey emérito, don Juan Carlos. Y ahí ha saltado la sangre germana. Porque, fría y estoica, Corinna ha sido clara. Más o menos.

«Es un episodio que asumo, pero que ha sido amplificado y utilizado de una manera inadecuada. Es una visibilidad que no quería y lo que he hecho es usar todo esto para hacer algo positivo y enfocarlo hacia la filantropía».

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Su beso con don Juan Carlos en los Premios Laureaus en mayo de 2006.

Corinna tiene, claro, sin embargo, que hay límites que no se deben cruzar. Y más en su caso, que se rodea con lo más selecto de la aristocracia europea y realeza internacional.

«Conozco al príncipe Alberto de Mónaco desde 1984. Fue gracias a Ira von Füstenberg, que se llevaba muy bien tanto con mis padres como con Rainiero. Luego le he acompañado a él y a su pareja en sus movimientos. Compartimos una confianza mutua que requiere discreción. Para mí la cualidad más importante en la vida es la lealtad sin titubeos», declara a Point de Vue.

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Corinna trabaja con la Familia Real de Mónaco y tiene una gran relación con la princesa Charlene.

Divorciada dos veces y madre de dos hijos, Corinna recordaba su infancia en la revista. «Durante mis años de juventud viajé mucho y descubrí mundo gracias a mi padre, que dirigía una compañía aérea. Mi padre me presentó a mucha gente y yo estaba casi todo el tiempo con los adultos. Él y mi madre eran muy abiertos y tolerantes. Nos inculcaron grandes valores y nos dieron una gran educación que me permitió estudiar cinco idiomas».

Un bagaje vital e intelectual que le ha brindado la oportunidad de conocer a personas muy interesantes de toda índole y extracto social. Incluso reyes. Como el nuestro emérito..

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En los polémicos premios del deporte también estaban los duques de Palma.