Rosario Mohedano, desesperada y al límite

Decía la escritora belga Amélie Nothomb, en una de sus novelas de corte biográfico, que cuando tomaba drogas sabía que unos días después tenía que pagar un peaje, el bajón químico, la irascibilidad…, pero que era consciente de ello. De igual forma, todas nuestras acciones acaban teniendo unas consecuencias, buenas o malas, y algunas de ellas resultan muy caras.

Rosario Mohedano está afrontando un momento mediático muy delicado.

Rosario Mohedano está viviendo un momento de mucha angustia vital por el trato informativo que está dando a su vida profesional el programa ‘Sálvame’. Por este motivo este fin de semana hizo un llamamiento en las redes sociales a todas las autoridades del Estado que puedan echarle una mano en esta situación mediática. Lo que podríamos intentar como un grito desesperado, un brindis al sol o el anuncio de siguientes medidas que podrían llegar próximamente.

La cantante está pagando el peaje de haber elegido en un momento de su carrera mezclar su vida personal con la profesional, en una amalgama que a otros les funcionó hasta que se les rompió el amor de tanto usarlo, pero que a ella le dio dividendos a corto plazo y quebraderos de cabeza permanente. Me refiero, claro está, a Paula Echevarría y David Bustamante, que no habrían tenido unos cachés tan altos si no hubieran establecido una estrategia profesional que pasaba por construir la imagen pública de familia perfecta (que ya ha quedado claro que no lo era).

La sobrina de Rocío Jurado considera que está siendo víctima de ‘bullying’ y así lo denuncia en las redes sociales, pero hay otros cauces más apropiados y eficientes para acabar con esa situación. Uno, recurrir a los tribunales, que serán los que dictaminarían quién tiene razón, y otra el silencio, esperar a que escampe. También suele funcionar.

Rosario y su madre, Rosa Benito, sobre todo la segunda, han sido muy de mandar recaditos en las redes, de tirar la piedra y esconder la mano, de responder a las provocaciones y de echar gasolina al fuego. Esa es su única responsabilidad en este caso, lo demás no soy yo quien tenga que enjuiciarlo, porque ya digo que para eso hay unos cauces que pueden determinar si se ha cometido un delito o no. Porque de lo que está acusando la cantante al programa de Mediaset no es otra cosa. Ahora lo que queda por ver es si dará ese paso, el de la denuncia, o se quedará en un aullido en las redes.

Estoy con Paz Padilla y Jorge Javier Vázquez, que Rosario lleva muchos años luchando por ganarse la vida como cantante, aunque no tenga la suerte de estar fichada por una multinacional ni de actuar en el Madison Square Garden o el Carnegie Hall. Y solo por eso merece mi aplauso, por su tenacidad.