Toñi Moreno le da a Raquel Bollo lo que no tenía en ‘Sálvame’

Y yo que creía que Raquel Bollo no iba a volver a televisión. Mira que soy ingenuo, que cumplo años y me la dan siempre. Así que ahora tengo mi reloj interno, tic tac, tic tac, esperando la de Rosa Benito, que tendrá todavía algunos flecos sueltos de su mantón que impiden su regreso a la mal llamada pequeña pantalla.

Raquel Bollo, a quien vemos llegando a conocer a la hija de Kiko Rivera, ha sido el gran fichaje de Toñi Moreno.

Raquel Bollo regresó el pasado sábado a televisión, tras unos meses de retiro voluntario, a ‘Viva la vida’ y el tono de su intervención en nada recuerda a su paso por ‘Sálvame’, donde se abrió en canal cienes y cienes de veces. Como todos los colaboradores que pisan este espacio de La Fábrica de la Tele, que si no llevan lexatines en el bolso o en la faltriquera es porque están hechos de la pasta de los toreros, que le ponen frialdad de mármol a la muerte cuando la tienen delante.

‘Sálvame’ es un formato con un alto componente de ‘reality‘ que no tiene el espacio presentado por Toñi Moreno, mucho menos incisivo y basado en el ‘buenrollismo’ de la presentadora. Sus colaboradores no se suelen pisar al hablar (salvo cuando ponen contra las cuerdas a Toño Sanchís) y los gritos no llegan a los decibelios de Kimera Nakachian, aquella cantante coreana a la que secuestraron a su hija Mélodie en 1987 y que se maquillaba la cara como si fuera un lienzo ‘fauvista’.

La ex mujer de Chiquetete lleva ya muchos años en la tele y se las sabe todas. Por poner solo un pequeño ejemplo: compitió en divismo con Rosa Benito en ‘Gran Hermano Vip’, aunque ninguna resultó ganadora, y salió indemne. Todo un máster en supervivencia, que tampoco le hacía falta, porque si hay algo que le caracteriza es la capacidad de adaptación a las circunstancias adversas.

Me da que Toñi Moreno la va a tener mucho más entre algodones, al igual que su amigo Luis Rollán, que ha encontrado mejor acomodo en este espacio que en ‘Sálvame’, donde pasó las de Caín antes de marcharse de un portazo para no volver. En su lugar, hubiera hecho lo mismo.

Raquel Bollo es una mujer visceral (doy fe, porque he trabajado con ella cuando tenía un blog con nosotros), que no es ni malo ni bueno ni todo lo contrario. Es una característica que en televisión funciona muy bien, porque la gente está ávida de emociones fuertes, llantos, cuchilladas dialécticas y estocadas definitivas que te hagan hincar la rodilla.

O mucho cambia el programa de Toñi Moreno o nos perderemos esta cualidad de Raquel, que peleará los temas que le toque tratar, pero que no tendrá enfrente rivales menos dispuestos a dejarse las vísceras sobre el micrófono.

La colaboradora televisiva, imagino, servirá, como Anabel Pantoja, de enlace del clan con el programa, porque no hay tertulia en la que no salgan Isabel Pantoja y su colaterales y se necesitan ‘voces autorizadas’.

Anabel Pantoja está pagando un precio emocional por su labor, pero ya dijo Toñi Moreno, que pena no le da ninguna y recordó que millones de españoles ganan sueldos ridículos mientras ella, que no tiene estudios ni una gran formación demostrable (esto lo dijo Jorge Javíer días antes), gana un pastón por hablar de su familia, entre otros asuntos.

Lo dicho, que el público fan de Raquel Bollo está de enhorabuena, pero que no esperen grandes dramas, porque no los va a haber. En eso ella sale ganando con su nuevo puesto…