María Lapiedra, el demoledor futuro que le espera

Llevo más de 20 años trabajando de periodista y he visto a personajes que creían que iban a triunfar, que los billetes les iban a entrar de manera exponencial en sus cuentas bancarias y que han acabado en la cuneta del olvido.

Me viene a la mente, así sin pensar demasiado, Nadiuska, una actriz voluptuosa que lo tenía todo y que llegó un día en el que se vio arrumbada al olvido y, según parece, a la precariedad económica. La belleza, ese concepto tan subjetivo, se marchita, porque jamás duró una flor dos primaveras. Y el inverno llega aunque tú no quieras…

Nadiuska fue una actriz alemana afincada en España, que se especializó en cine erótico. Su última película fue ‘Brácula’, junto a Chiquito de la Calzada. A sus 65 años, está completamente olvidada.

Me he levantado muy Manuel Alejandro, lo sé, pero cuando veo a personajes como María Lapiedra, que tendrá las licenciaturas que quiera, pero no da la sensación de haberles sacado mucho rendimiento, pienso en el futuro que les espera dentro de unos años. Quizás, mejor que el mío, porque la vida es arbitraria. Lo que pasa es que a mí me educaron para ser hormiga y no cigarra. Y son pocas las cigarras que sobreviven al verano…

María Lapiedra está paseando toda su inmundicia por los platós de televisión, por la cara que le puso a Concha Velasco el otro día cuando le recomendó que leyera a Víctor Hugo, tengo la sensación de que es una mujer apegada a los sentidos más que al cerebro. Que está bien, sobre todo si eres hedonista, pero no parece que tenga una hoja de ruta.

María Lapiedra está su momento televisivo de gloria, pero… ¿cuánto va a durar? Lo que dé de sí su culebrón con Gustavo González.

Ahora María Lapiedra es colaboradora de ‘Sálvame’, pero… ¿por cuánto tiempo? ¿qué va a hacer después? Porque son muchas las que se han sentado en ese programa y un día, de la noche a la mañana, cuando su interés efímero desaparece, se les cierra el grifo de los euros y se quedan secas.

En cuanto a su relación con Gustavo González, pues la verdad, no creo que duren lo que Raphael y Natalia Figueroa. Es más, ni lo que Chabeli Iglesias y Ricardo Bofill. Porque una cosa es el morbo de la clandestinidad y otra la sordidez de la vida cotidiana.

Yo no soy nadie para aconsejar a esta mujer, que ha trabajado en el porno con soltura, como con soltura se maneja ante las cámaras, como su ex-marido con acentazo catalán y nombre artístico anglosajón. Sin embargo, lo voy a hacer… Que piense en las consecuencias de sus actos, en qué explicaciones va a dar más adelante, cuando se las pidan, y cómo se va a percibir a sí misma cuando el tiempo ponga todo en su sitio.

Todos los libros de autoayuda inciden en no vivir en el pasado ni hacer demasiadas proyecciones a futuro, enfatizando el poder del ahora, pero vivir excesivamente apegado al presente tiene sus riesgos. Bien grandes, por cierto.

Solo eso, María. Piensa un poco más y obra en consecuencia.