Froilán, el dilema de cómo afrontar su futuro

Froilán me cae guay. Desde que la lió parda en la boda de su tío Felipe, caí rendido a sus pies. Igual que con George de Cambridge el primer día que fue al cole y hacía pucheros. Son gestos que marcan y que dentro de unas décadas, si hay buenos guionistas, aparecerán en series como ‘The Crown’.

Froilán es a día de hoy el nieto de los reyes Juan Carlos y Sofía que más ha dado que hablar.

El hijo de la infanta Elena, mi favorita de las hijas de Juan Carlos y Sofía (tampoco hay mucho dónde elegir), ha dado tantos titulares, muy a su pesar, que mi empatía lejos de decrecer ha aumentado de forma exponencial.

Él no tiene la culpa de ser quién es ni de disfrutar de sus privilegios, porque no ha elegido dónde ni cuándo nacer (algo parecido argumentaba una vez Chabeli Iglesias), pero a veces la vileza del ser humano se ensaña con el eslabón más débil de la cadena. De igual forma que se mira con lupa a su tía Letizia y al rey Felipe no se le cuestiona casi nada. Somos así de cobardes…

Froilán ha tenido un periplo aparentemente errático para algunos, pero normal para un chaval de su edad. Todos los días salgo a dar un paseo después de comer y me encuentro a un grupo de adolescentes semiocultos en una esquina fumándose sus primeros pitillos, algo de lo que más adelante se arrepentirán, y dándose sus primeros besos furtivos. Las hormonas son así.

El nieto mayor del rey Juan Carlos ha suspendido muchas veces, ha repetido curso y estuvo en un internado americano de ringo rango. Los padres de cualquiera de su rango socioeconómico o incluso menor hubieran llevado a sus hijos allí para enderezar su rumbo o conseguir mejorar su expediente académico. Hasta aquí todo normal…

Ahora resulta que comparte estudios con la hija de Manuel Díaz ‘El Cordobés’ y Vicky Martín Berrocal, por lo que todos estamos pendientes de él, como lo estuvimos con su primera ruptura sentimental. El ciclo de la vida…

Dependerá de Froilán cómo sea su futuro ante los medios, porque lo que no va a poder evitar es que muchos queramos saber sobre él, yo el primero. La naturalidad y la simpatía serán la clave, porque de otra forma se cernirán sobre él las oscuras sombras que buscan cualquier resquicio para otros propósitos de mayor calado que criticar sus andanzas privadas.