Alba Santana, hija de Mila Ximénez, ante un momento delicado

Son muchas las especulaciones desde hace años sobre la salud de Manolo Santana, que vuelve a preocupar. Y mucho. Su hija, Alba Santana, fruto de su pasada relación con Mila Ximénez, no ha sido lo más cercana del mundo en los últimos años. Una situación emocionalmente compleja para cualquiera en sus circunstancias.

Alba Santana no se ha prodigado mucho en los medios de comunicación, pero cuando lo ha hecho ha mostrado siempre su mejor cara.

Hay muchas cosas en las que reparo cuando conozco a una persona o la veo en televisión, pero la que más me atrae como un imán a la nevera es la buena educación, la clase. La hija de Manolo Santana y Mila Ximénez entra en esa categoría de personajes discretos, elegantes, que saben expresarse bien y que no rezuman maldad.

Son pocas las entrevistas que ha concedido Alba, pero siempre se ha mostrado conciliadora, mesurada y prudente, cualidades que no abundan, en un mundo, sobre todo el catódico, en el que triunfan el exabrupto, la vulgaridad y la falta de respeto.

Las entrevistas de Alba Santana son para buscar entre líneas, para sacar conclusiones y expurgar. Porque lleva algunos años distanciada de su padre y no hay constancia fotografía de ningún encuentro, pero no se ha cebado en sus diferencias. Al contrario, ha tendido puentes y ha subrayado la gran relación que habían tenido siempre.

El rencor es algo que invade las entrañas de las personas como un cáncer que, en ocasiones se cura, y en otras te lleva a la tumba convertido en alguien amargado y a la defensiva con la vida.

Se me ocurren varios ejemplos de famosos que no han superado rupturas, que viven enquistados en el pasado, de padres e hijos que están dispuestos a no ser felices por no dar su brazo a torcer, de familias asoladas por la codicia de una herencia. No es el caso de Alba Santana, quien parece llevar una vida muy plácida en Amsterdam, sin pisar los campos de minas de las polémicas televisivas.

Hoy, que me ha dado por rebuscar en mi disco duro mental de famosos que no se respetan a sí mismos, me doy cuenta de que hay infinitas maneras de gestionar un apellido, un linaje o una situación ventajosa por nacimiento. Y no necesariamente pasan por el anonimato o por no tener una buena relación con la prensa sino por la ética del esfuerzo, el sacrificio y la superación personal. Al final somos consecuencia de nuestras decisiones y tomar atajos te puede llevar en muchas ocasiones al precipicio.

Alba Santana, según su madre, no tiene acceso a Manolo Santana, pero la situación es tan compleja y hay tan poca información, que no podemos llegar a ninguna conclusión precisa.

De momento, su hija guarda silencio. Y cuesta creer que se vaya a pronunciar sobre este delicado asunto.