Agustín Pantoja podría destruir a Chabelita Pantoja

Hay cosas peores que estar en la cárcel. No es una ironía. Son los disgustos que te da un hijo (lo digo yo, que ni los tengo ni los voy a tener), sus fracasos, sus pasos equivocados, las críticas que reciben. Y la pobre Isabel Pantoja sabe muy bien de lo que hablo… El último se lo ha dado Chabelita Pantoja, que se ve que cuando anda corta de ‘cash’ necesita salir a poner una banderilla a su madre en todo el lomo.

Chabelita Pantoja nos ha vendido durante mucho tiempo los feos de su abuela, doña Ana (el doña no se lo suelo poner ni a la reina Letizia, pero a ella siempre, que es todo un arquetipo literario y cinematográfico: madre de artista) y su tío Agustín, el tito Agustín, como se refieren a él con sorna algunos colaboradores televisivos. Inmerecido, porque tiene un gran valor humano lo que lleva haciendo desde hace mucho más de una década de forma desinteresada y demostrando que no le mueven ni la vanidad ni el ego ni el dinero.

El pertinaz silencio de Agustín Pantoja tiene un valor tan alto de mercado que pocos podrían permitirse pagar una entrevista suya.

Para apuntalar este relato se ha esgrimido el argumento de que es adoptada y su hermano, Kiko Rivera no, apelando a una concepción atávica de la sociedad que, «frankly», como diría Ana Botella, no cuela. Los padres que adoptan u optan por la gestación subrogada, en general, lo hacen con un enorme deseo porque los otros caminos les imposibilitan lograr ese fin. Es más, me arriesgo a decir, sus ganas de ser padres es hasta más vocacional, porque no lo ponen precisamente fácil ni es barato. Así que, Chabelita, maja, estoy seguro de que tu madre mataría por ti, como Belén Esteban por su Andrea, o como Anne Igartiburu, Judit Mascó o Angelina Jolie, no hacen distinciones entre sus hijos.

No seré yo quien apueste por silenciarte, pero entiendo que tu tío, Agustín Pantoja, no te dirija la palabra, aunque me parece que el camino del perdón es siempre el más conveniente y el más terapeútico. El cantante ha entregado su vida a su familia y, por ponernos cinematográficos, sería como el personaje de ‘El crepúsculo de los dioses’ que trabaja como mayordomo de Norma Desmond, porque ha dejado dejar su carrera como director de cine para protegerla de sí misma. En su caso, ha optado por quedarse en Cantora, guardar silencio, apoyar a la tonadillera en sus momentos más terribles, y no aprovecharse del éxito que la intérprete de ‘Se me enamora el alma’, a día de hoy, sigue teniendo, para figurar o sacar tajada.

Chabelita Pantoja ha vuelto a cernir la sombra de la duda sobre su relación con su madre y ha hecho un relato de ella nada edificante.

Estoy seguro de que Agustín Pantoja podría contar muchas cosas sobre su sobrina, pero no lo hará para no hacer daño a su hermana, a quien tampoco le gustará este artículo, porque estoy cuestionando a alguien a quien adora. Mi convicción es que la versión de Chabelita del motivo por el que no la habla desde la pre-adolescencia es sesgada y que si tuviéramos el retrato completo de su situación cambiaríamos nuestro punto de vista. O por lo menos no seríamos tan maniqueos.

Dudo que Agustín Pantoja aprueba la vida sentimental de Chabelita Pantoja, aunque nadie tenemos derecho a cuestionarla, porque ella es soberana de su cuerpo y de su mente, pero seguro que le parecerá horripilante que vaya a programas de televisión en los que no se hace un relato constructivo de la vida de Isabel Pantoja para dar argumentos a sus detractores. Que conste que tampoco entiendo qué pinta ahí Anabel, pero parece ser que sí cuenta con la aprobación de la familia.

Supongo que Agustín seguirá callado y será una tumba hasta que se vaya a la suya. Que su lealtad no flaqueará y que nos privará de saber su verdad, pero si algún día cambiara de opinión Chabelita tendría que echarse a temblar. O igual no, porque su frialdad televisiva me hace pensar que no es alguien con gran empatía ni que le importe una mierda lo que se diga sobre ella. Mucho menos lo que escriba yo…