Concha Velasco, operada de nuevo: «Ya llevo tres operaciones y me queda una cuarta la semana que viene»

Ha sido una mala racha para la querida Concha Velasco. Tras su operación de urgencia debido a una apendicitis que resultó ser una peritonitis, Concha tuvo que volver a pasar por el quirófano debido a una hernia y el viernes pasado fue intervenida del páncreas. La próxima semana tendrá que pasar de nuevo por el quirófano para ser operada de la vesícula: «Estoy tranquila, porque es una operación programada y estoy en las mejores manos, con los doctores Durán Giménez-Rico y De Vicente. Estuve muy triste y depre con la primera operación, pues no entendía nada y fui muy bruta. Entré por urgencias y al decirme que me operarían al día siguiente de apendicitis, pedí irme a casa a dormir. Ante los dolores volví a ir por urgencias y no era una apendicitis, sino una peritonitis que no se manifestaba. Yo solo pensaba que todo se venía abajo y que tendría que cancelar Hécuba. Luego vino la hernia y, la semana pasada, la operación de páncreas. Ahora, aún no sé cuando de la semana que viene, es la cuarta, y la última gracias a Dios, que será de la vesícula. Pero esta es una operación programada y no me asusta», nos cuenta ya mucho más tranquila.

Concha Velasco con su hijo Manuel

Concha Velasco con su hijo Manuel, que ha sido quien ha dicho a su representante y productor que la actriz tiene que parar hasta que esté bien del todo y cancelar.

Durante este tiempo, sus hijos Manuel, de 37 años y Paco, de 35, no se han separado de ella: «Doy gracias a Dios por los hijos que tengo. No me han dejado ni un minuto. Y han sido ellos quienes me han convencido de que no puedo volver a trabajar. Tenemos que aprender que las actrices podemos ser sustituidas, que no pasa nada. Yo empecé junto a Toni Leblanc sustituyendo a Nati Mistral y somos tan amigas. Manuel fue quien llamó a mi representante y al productor para decirle que no volvería. El pobre ha tenido mucha presión. Hay que decir en alto que no pasa nada porque me sustituyan. Debe ser así. Pasa lo mismo con Cine de Barrio. Manuel ha sido muy claro: «Mi madre no va a volver hasta que esté bien, se ponga los tacones y salga divina». Han sido ellos los que me han convencido. Los que me han hecho cambiar el chip y no sabes cómo se lo agradezco»