La Sálvame Fashion Week ha vuelto a dejar otro damnificado. La mala suerte vuelve a tocar la puerta de los colaboradores y es que este miércoles sufrió nada más empezar la gala de moda una caída Chelo García Cortés. La tertuliana se ha roto el radio, tal y como ella misma ha confirmado, siendo instantes después de su patinazo cuando acudió al hospital de La Luz. Los médicos la han escayolado justo un mes después de fracturarse el mismo hueso al caerse en su casa, lo que hace todavía más cuesta arriba este momento. Ahora le toca descansar, pero ¿cómo se encuentra ella? Al parecer tiene dolores y le cuesta mucho ser optimista después de este resbalón que terminó de la peor manera esperada.

Vídeo: Europa Press

A pesar de que en un principio se pensó que era una caída sin consecuencias, Chelo García Cortés fue trasladada al hospital en ambulancia después de ser atendida en los estudios de Mediaset por el equipo médico de ‘Sálvame’, donde, por cierto, llegó mareada. Si bien en los primeros minutos se apuntó a una posible fractura de muñeca, finalmente el diagnóstico era rotura de radio. Acudió vendada y con dolores y fue tras hacerle una placa cuando los médicos supieron exactamente lo que le había pasado.

Se desconoce todavía cuándo regresa a su puesto de trabajo, pero todo apunta a que se tomará unos días de desconexión en Barcelona. De hecho, este jueves viaja a su casa, donde si hace falta iniciará un proceso de rehabilitación y donde guardará reposo el tiempo que necesite. «No sé dónde me duele, pero me tenéis que llevar a algún sitio. He resbalado en la pasarela. Ya he dicho que esta pasarela resbalaba», dijo muy enfadada tras caerse, pues había avisado en varias ocasiones de que ella o cualquier compañero podía correr la misma suerte que en su día Belén. Esto imposibilitó que Chelo García Cortés luciera los seis trajes que estaban confeccionados para ella.

Telecinco
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Este accidente llega semanas después de que su compañera de programa, Belén Esteban, se rompiera la tibia y el peroné en ‘Sálvame’. Lo que parecía una caída sin importancia, terminó en operación y en continuas curas al aparecer en su tobillo varias heridas que costaban que cicatrizara por su diabetes. «Se me ha parado la vida», dijo muy apenada. Tal era su desosiego que incluso se disculpó por no responder ni a llamadas ni a mensajes de sus amigos o familia, quienes estaban muy preocupados por su situación no solo física, sino también por su estado anímico.