Todas las miradas apuntaron a Charlene de Mónaco cuando apareció ayer en el balcón del palacio de Monte Carlo para presidir la tradicional procesión religiosa de Viernes Santo junto a su marido el Príncipe Alberto, regente de este lujoso enclave en la Costa Azul.

cHARLENE Y ALBERTO DE MONACO NO SE PIERDEN LAS PROCESIONES DEL VIERNES SANTO EN MONACO
Alberto de Mónaco y su esposa Charlene de Mónaco ayer en un acto oficial

Y es que la ausencia de Charlene de Mónaco fue una de las cuestiones más comentadas tras el tradicional Baile de la Rosa celebrado el pasado fin de semana en el Principado monegasco.

Su marido, Alberto II, se vió obligado a abrir oficialmente el baile arropado por su hermana, la princesa Carolina, y por sus sobrinos y sus parejas, que demostraron que la elegancia del clan Grimaldi tiene relevo en la familia. Pero, ni Estefanía ni Charlene de Mónaco, madre de los dos hijos de Alberto y primeros en la línea sucesoria del Principado del Mediterráneo, acudieron a la fiesta más popular de Mónaco.

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La princesa Charlene de Mónaco mira a su marido el príncipe Alberto II de Mónaco

La relación de Alberto y la princesa Charlene de Mónaco siempre ha estado en el punto de mira de los rumores y las malas lenguas nunca apostaron por esta relación. Sin embargo, ya han pasado casi 16 años desde que la pareja se conociera y cinco desde que contrajeran matrimonio en una boda real el verano de 2011. 

La pareja real formada por Alberto y Charlene de Mónaco anunció el 30 de mayo de 2014 que la que fuera nadadora profesional estaba embarazada de mellizos. El 10 de diciembre de ese mismo año nacieron Jaime de Mónaco, marqués de Baux, y Gabriela de Mónaco, condesa de Carladès. 

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Los monarcas de Mónaco presidiendo la procesión de Viernes Santo en el Principado

Con esta aparición en una de las fechas más señaladas de la agenda del Palacio Grimaldi, Charlene de Mónaco parece querer despejar las especulaciones sobre su relación con su marido y la familia de ésto. Sin embargo, a lo largo de toda la recepción, Charlene se mostró más bien seria y no se vieron gestos de complicidad o cariño entre el matrimonio. 

Sólo el tiempo dirá si su relación es más fuerte y se consolidan como los herederos del glamour del Príncipe Rainiero y la princesa Grace.