¡Jennifer Lawrence ya es mamá!

La actriz ganadora del Oscar ha dado la bienvenida a su primer hijo en Los Ángeles. Todavía no han desvelado ni la fecha exacta del parto ni el sexo del bebé.

Lawrence se ha estrenado como madre con su marido, el galerista de arte Cooke Maroney, con quien se casó en la famosa mansión Belcourt de Newport, en Rhode Island, en octubre de 2019. La pareja empezó a salir en junio de 2018, cuando una amiga en común, Laura Simpson, los presentó.

En numerosas entrevistas, la actriz ha dejado claro que está profundamente enamorada de su marido, o como ella lo llama, «la mejor persona que he conocido nunca». «Me siento muy feliz de convertirme en una Maroney», dijo Jennifer en el podcast Naked with Catt Sadler en junio de 2019.

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En ese mismo podcast, la actriz de El lado bueno de las cosas habló de las ganas que tenían de casarse y de comprometerse el uno con el otro. «Es mi mejor amigo, y quiero que estemos unidos legalmente para siempre», declaraba Lawrence al micrófono.

La pareja confirmó que estaban esperando su primer hijo el pasado mes de septiembre, cuando a ella ya empezaba a notársele la barriguita de embarazada. No obstante, los rumores llevaban circulando desde verano, cuando un día se les vio paseando juntos por las calles de Nueva York.

Durante unos meses, la pareja intentó evitar aparecer en los medios de comunicación, por lo que no se supo mucho sobre cómo avanzaba el embarazo.

En diciembre, Jennifer Lawrence fue como invitada a The Late Show, donde bromeó sobre que había pasado mucho tiempo bajo las sábanas. «Acabo de tener muchísimo sexo«, bromeaba la actriz con Stephen Colbert, aclarando así que el bebé fue más que buscado. Ese mismo mes, regresó a la alfombra roja para promocionar el estreno de su última película, No mires arriba.

Lawrence y Maroney viven en una casa en Manhattan, aunque varias fuentes indican que también están buscando una casa más grande y familiar en Nueva York. Además, tienen otra casa en Beverly Hills. Lo que está claro es que no les va a faltar sitio para criar a su retoño.

Antiguos noviazgos

Aunque Jennifer Lawrence ha encontrado en Cooke Maroney al amor de su vida, lo cierto es que anteriormente ya estuvo estrechamente vinculada con otros hombres de la industria cinematográfica.

El primero del que se tienen datos es el actor Nicholas Hoult, al que conoció en 2010 mientras ambos grababan la película X-Men: primera generación. Fue una relación de cuatro años, donde se les pudo ver juntos en más de una premier, cuando la actriz se encontraba en plena promoción de la saga Los juegos del hambre, que la hizo saltar al estrellato. La pareja rompió tras grabar X-Men: días del futuro pasado.

En septiembre de 2016, Lawrence empezó a salir con el director Darren Aranofsky después de que se conocieran durante el rodaje de Madre!, aunque rompieron poco más de un año más tarde, en noviembre de 2017.

Fue en 2018 cuando Laura Simpson, la mejor amiga de Jennifer Lawrence, le presentó a Cooke Maroney, que además se convirtió en el primer novio de la actriz que no pertenecía al mundo de Hollywood.

¿Qué se sabe de Cooke Maroney?

Al ser un personaje ajeno al mundo del espectáculo, es poco lo que se sabe sobre Cooke Maroney, y menos aún lo que él deja ver.

Al parecer, Cooke Maroney creció en una granja en la que todavía viven sus padres en Leicester, Vermont. Antes de lanzarse a la vida campestre y rodeada de animales, el padre de Cooke, James Maroney, fue comerciante de arte en Manhattan. Seguramente, la pasión y el trabajo de Cooke provenga de su padre, pues decidió seguir sus pasos y se licenció en historia del arte por la Universidad de Nueva York.

A día de hoy, el marido de Jennifer Lawrence es director de una galería de arte en Nueva York, motivo por el que la pareja estaría buscando una residencia en esa ciudad. Anteriormente, trabajó con algunos famosos pintores y escultores, como Carroll Dunham o Matthew Barney.

En cuanto a sus aficiones y sus gustos, sabemos que Cooke suele acudir a numerosas fiestas dentro del mundo del arte, aunque conoce sus límites y sabe controlarse, según indican fuentes de su entorno. Además, no le gustan demasiado las redes sociales: no tiene ni perfil de Twitter ni de Facebook (al menos, no que se sepa), y su cuenta de Instagram es privada y tan solo cuenta con 2.000 seguidores.