Demi Lovato ha querido mostrar cómo también se pueden hacer las cosas bien y tras superar sus adicciones al alcohol, las drogas y la comida ahora presume de cuerpo de infarto y cómo le sientan las mallas con las que antes hacía deporte


Demi Lovato, a sus 28 años, podría decirse que ha vivido tanto que bien podría acumular experiencias para llenar unas cuantas vidas. Y cada una tendría su propia versión física y es que los vaivenes de la cantante han sido tan drásticos como sus cambios de look. La artista ha vuelto a nacer después de superar sus graves adicciones al alcohol, las drogas y la comida y es que no puede negar que es ahora otra persona totalmente distinta, tanto por dentro como por fuera. Un cambio del que ha querido presumir en sus redes sociales con un vídeo que está causando sensación y en el que muestra con detalle su increíble pérdida de peso y cómo las mallas que antes usaba para entrenar ahora le quedan gigantes y se pierde en su interior.

Vídeo: Instagram

Demi Lovato ha dejado por el camino hacia la felicidad unos cuantos kilos de más y es que en su lucha por encontrar la estabilidad en su vida se ha topado con un cuerpo de infarto. La cantante ha luchado mucho por dejar sus demonios atrás y esto se ha traducido en que ha superado también la bulimia y “accidentalmente”, como ella misma dice, ha aparecido con un cuerpo más esbelto y en el que los músculos cobran protagonismo.

“Ya no cuento las calorías. Ya no me sobreejercito más. Ya no me restrinjo en comidas o detoxifico, y ya no vivo mi vida en la cultura de la dieta… y aún así he perdido peso. Es una experiencia diferente y esto llena, no de comida, sino de sabiduría divina y guía cósmica, paz, serenidad, alegría y amor”, escribía Demi Lovato como acompañamiento a un vídeo que ha desatado la locura en sus redes sociales, donde los fans no dan crédito a cómo ha logrado remodelar su cuerpo de tal manera, en tiempo récord y, como dice, con conciencia y sin caer en problemas del pasado. Una forma de hacerle entender a sus seguidores de que también se pueden hacer las cosas bien y que, a pesar de sus errores del pasado, ya se encuentra por el buen camino.